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Ejercicio y deporte
Esguinces
¿Quién no se ha hecho alguna vez un esguince en una articulación? Si por desgracia es tu caso y quieres saber cómo identificar de qué grado lo sufres y cómo tratarlo, sigue leyendo.
Escrito por Julián Martínez San Juan, Osteópata, quiromasajista deportivo y técnico superior deportivo
Revisado por Dr. José Antonio Nuevo González, Especialista en Medicina Interna. Servicio de Urgencias del Hospital Gregorio Marañón de Madrid

Síntomas de un esguince

Atendiendo a los grados de gravedad, podemos encontrarnos con el siguiente cuadro sintomatológico que nos indica que se ha producido un esguince:

  • Dolor: es un síntoma prácticamente constante en este tipo de lesiones a consecuencia de la inflamación y, en algunos casos, la rotura parcial de algunas de sus estructuras. En algunos casos el dolor llega a ser tan importante, sobre todo a mayor grado de esguince, que se produce un fenómeno de hipersensibilidad, es decir, intenso dolor al mínimo roce de la articulación afectada.
  • Edema o inflamación de los tejidos: la rotura de los capilares sanguíneos y el líquido sinovial de la articulación afectada se acumulan en la cápsula articular produciendo un aumento de tamaño de dicha articulación poniendo de manifiesto este signo tan característico del esguince. El aspecto, por tanto, de una articulación inflamada es de una articulación deformada, lo que puede llamar la atención sobre todo en personas con distinto umbral del dolor y que perciban más el aumento de tamaño de la articulación que el dolor.
  • Inestabilidad funcional limitada e incluso anulada: tanto el dolor como la propia inflamación articular generan una impotencia en la función del aparato articular, siendo la principal causa del cese de actividades habituales. En casos como el tobillo o rodilla pueden generar la imposibilidad de caminar. En otros casos más leves, se mantiene la funcionalidad, pero con evidente inestabilidad pues los ligamentos se encuentran dañados y no ofrecen la resistencia habitual
  • Equimosis o cardenal: a las pocas horas de sufrir la lesión puede aparecer una zona punteada rojiza o equimosis, o un verdadero hematoma por la rotura de pequeños capilares de las estructuras que han sufrido la torcedura. Será más evidente en articulaciones como el tobillo.

Actualizado: 9 de Diciembre de 2016

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'Fuente: 'l Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal)''

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