23 de mayo de 2012
25 junio 2011 - Miriam González Izal, ingeniera de telecomunicación, ha diseñado en su tesis doctoral, 'Muscle fatigue estimation using sEMG recordings', un modelo que asocia las señales de electromiografía de superficie (que se registran con electrodos situados sobre la piel) y la reducción de la potencia muscular que se produce a consecuencia de la fatiga.
Cuando realizamos ejercicio físico, la fatiga muscular se traduce en una disminución de potencia, que es posible medir gracias al electromiógrafo, un dispositivo que registra la actividad eléctrica que producen los músculos.
González Izal explica que resulta difícil medir la fatiga, porque se trata de una sensación subjetiva que aparece con distinta intensidad al realizar las actividades cotidianas, y que por este motivo es común utilizar la pérdida de fuerza o potencia para evaluar la fatiga muscular de manera objetiva.
Ha señalado, sin embargo, que en ciertas actividades físicas, como caminar, continúa siendo complicado calcular la disminución de potencia. Gracias a su investigación, la autora ha logrado asociar la señal de electromiografía con la falta de potencia, de manera que es posible determinar la fatiga prácticamente en cualquier circunstancia o durante la práctica de cualquier tipo de ejercicio físico.
Si conseguimos medir la fatiga, podremos encontrar la manera de reducirla, y así practicar ejercicio durante más tiempo o con mayor intensidad
La tesis se ha elaborado en conjunto con el Centro de Estudios, Investigación y Medicina del Deporte del gobierno navarro, donde se practicaron distintas clases de ejercicios para ocasionar la fatiga muscular, que sirvió para registrar la actividad eléctrica de los músculos. Se realizaron entonces diversos cálculos matemáticos para analizar la relación entre las señales electromiográficas anotadas y la disminución de potencia muscular a consecuencia de la fatiga.
Este trabajo permite que se pueda medir la fatiga de manera indirecta, sin necesidad de utilizar otras técnicas más invasivas, como sacar sangre o extraer una muestra de músculo.
La autora señala que la posibilidad de calcular la fatiga permite prever su aparición y evitar sus consecuencias negativas, y es que si conseguimos medir la fatiga, podremos encontrar la manera de reducirla, y así estar más tiempo practicando ejercicio o hacerlo con mayor intensidad.
Fuente: EUROPA PRESS
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