23 de mayo de 2012

Con la primera semana de embarazo empieza un precioso camino con numerosos cambios, cuyo resultado final será el nacimiento de un bebé.
El embarazo es el tiempo comprendido entre la fecundación y el parto. Esta primera semana corresponde, en realidad, al periodo menstrual, ya que la fecha del parto se calcula desde el primer día de la última regla.
El óvulo femenino se divide por primera vez un día después de haber sido fecundado por el espermatozoide masculino. A partir de ahí, continúa la división, formándose una especie de bola denominada blastocisto, que es una célula embrionaria, no diferenciada, que se forma antes de crearse la capa germinal, la cual puede llegar a tener en los primeros cuatro días más de 100 células.
A partir del quinto día, las células comienzan a separarse en dos grupos. El primer grupo de células constituirán el aro exterior y crearán la placenta, la cual acogerá al bebé. El segundo grupo de células son las que constituyen el aro interior. Se denominan células madre, y tienen la capacidad de transformarse en más de 200 clases de células de cualquier parte del cuerpo, que más adelante se convertirán en el embrión.
Una vez transcurridos siete días, el óvulo fertilizado baja por las trompas de Falopio hacia el útero, buscando así su lugar de implantación, que será su morada en los próximos nueve meses.
La mamá experimentará una serie de cambios físicos, metabólicos, fisiológicos, etc., que tienen como objeto salvaguardar, alimentar y desarrollar la nueva vida que empieza a crecer en su interior.
Existen mujeres que no sienten ningún tipo de síntoma que indique que pudieran estar embarazadas, por lo que solo se enteran cuando descubren el retraso de su menstruación. En cambio, hay otras que empiezan a sentir diferentes síntomas como:
La mujer experimentará inestabilidad en su estado emocional, teniendo ganas de reír, llorar, cambios bruscos de actitud, nervios, etc..., debido a la acción de las hormonas.
El embarazo es una etapa de la vida única, y especial, en la cual se recomienda ser positiva y tratar de no obsesionarse con miedos e inseguridades.
Es un órgano materno-fetal, encargado de la alimentación y eliminación de los catabolitos (urea, dióxido de carbono, bilirrubina...) que vienen del feto. La placenta puede pesar medio kilo cuando alcanza su máximo desarrollo, conteniendo 150 mL de sangre.
El intercambio de sustancias entre la madre y el feto se realiza a través de la barrera de la placenta, que es la que separa la sangre de la madre de la del feto, protegiéndole también de virus y bacterias, que no pueden atravesar esta barrera, a no ser que hayan destruido algún punto de la misma para poder introducirse.
ESPECIAL
“La ICSI, una variante de la fecundación in Vitro, asegura la fertilización en un 70-75% de los casos"
24% de las parejas que no tuvieron un hijo con ayuda de la fecundación in vitro, lo consiguieron solas años después
El estudio revela que también hubo un 17% de embarazos ‘espontáneos’ entre aquellos que ya habían conseguido descendencia con la FIV.
Fuente: ‘Fertility and Sterility'