23 de mayo de 2012
En la semana 29 de embarazo, la cabeza del bebé todavía es grande con respecto al tamaño del resto del cuerpo, aunque ya le queda menos para alcanzar la proporcionalidad.
Pesa aproximadamente 1.500 gramos y ronda los 40 cm.
Comienza a encajarse dentro del útero, posicionándose para el futuro nacimiento, normalmente con la cabeza hacia abajo, por lo que sus “pataditas” irán dirigidas hacia las costillas de la madre. Su posición puede variar todavía, aunque cada vez tiene menos espacio para moverse dentro del útero debido al aumento constante de tamaño durante estas últimas semanas.
Sus pulmones continúan realizando movimientos rítmicos, que imitan la respiración, y permitirán que el bebé consiga respirar cuando nazca.
Su oído está muy desarrollado y, aunque no puede ver, ya puede distinguir la claridad de la oscuridad.
En la semana 29 de embarazo, las temidas estrías son más evidentes. La distensión de la piel a causa del incremento de volumen del abdomen y las mamas provoca la aparición de estas líneas blancas, que resultan sumamente difíciles de eliminar después del embarazo. Es conveniente, pues, prevenirlas en la medida de lo posible, y consultar a un especialista para emplear los productos más adecuados para cada tipo de piel.
El estreñimiento y la presión del útero también pueden favorecer la aparición o el empeoramiento de las hemorroides. Una dieta rica en fibra y realizar ejercicio de forma moderada pueden aliviar este problema tan habitual en el embarazo. Una dieta equilibrada, además, contribuirá a controlar la ganancia de peso que, en el último trimestre del embarazo, es más acentuada.
ESPECIAL
“La ICSI, una variante de la fecundación in Vitro, asegura la fertilización en un 70-75% de los casos"
24% de las parejas que no tuvieron un hijo con ayuda de la fecundación in vitro, lo consiguieron solas años después
El estudio revela que también hubo un 17% de embarazos ‘espontáneos’ entre aquellos que ya habían conseguido descendencia con la FIV.
Fuente: ‘Fertility and Sterility'