23 de mayo de 2012
Hoy en día es poco frecuente que un feto llegue a cumplir las 40 semanas de edad gestacional ya que, de no presentarse de forma natural, los médicos prefieren provocar el parto con medicinas, porque consideran que es mejor que el bebé esté ya fuera de la madre por el bien de ambos.
Mientras permanezca dentro del útero, el bebé seguirá creciendo si todo va bien. Esto no es del todo positivo ya que si crece mucho tendrá más dificultades para salir a través del canal del parto.
Las sensaciones que tenía la semana anterior continúan igual o se incrementan. Es frecuente que si el parto no se ha producido aún se decida el ingreso de la mamá en un hospital. Es mejor así, ya que se tiene un control mayor sobre el estado del bebé y de la mamá, y se puede atender el parto con carácter inmediato. Además, la mamá podrá descansar mejor y sentirse más tranquila al estar vigilada por el médico. El reposo de la mamá debe ser absoluto, de manera que pasará casi todo el día tumbada o, en todo caso, sentada.
El control médico de la madre y del bebé es constante. Se realizan varias pruebas a la mamá para comprobar el bienestar del bebé:
Es muy importante, además del control médico y las pruebas necesarias para el seguimiento del bienestar fetal, que la mamá se encuentre en un ambiente tranquilo y familiar. La familia debe estar a su lado durante estos últimos días del embarazo, prestándole su apoyo emocional.
ESPECIAL
“La ICSI, una variante de la fecundación in Vitro, asegura la fertilización en un 70-75% de los casos"
24% de las parejas que no tuvieron un hijo con ayuda de la fecundación in vitro, lo consiguieron solas años después
El estudio revela que también hubo un 17% de embarazos ‘espontáneos’ entre aquellos que ya habían conseguido descendencia con la FIV.
Fuente: ‘Fertility and Sterility'