23 de mayo de 2012
28 octubre 2011 – El número de partos por cesárea aumenta constantemente en casi todos los países desarrollados, y llega a triplicar en algunos casos las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que recomienda que esta intervención se realice, como mucho, en el 15% de los partos.
En España, donde también se ha incrementado significativamente esta práctica, reducir la tasa de cesáreas innecesarias implicaría ahorrar aproximadamente 6.000.000 de euros al año.
La cesárea no sólo incrementa notablemente los gastos de quirófano e ingreso hospitalario, sino también el riesgo de que la madre tenga que someterse de nuevo a esta intervención en futuros partos
Como afirma Eduardo Cabrillo, jefe de Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital La Moraleja (Madrid), la cesárea no sólo incrementa notablemente los gastos de quirófano e ingreso hospitalario, sino también el riesgo de que la madre tenga que someterse nuevamente a esta intervención en futuros partos, y añade que la experiencia clínica ha demostrado que los partos por cesárea pueden resultar perjudiciales para la salud, tanto de la gestante como de su bebé, a medio y largo plazo.
Los especialistas advierten, además, que hay muchos casos en los que la práctica de la cesárea no está justificada y se emplea únicamente por la conveniencia de la embarazada o el médico que la atiende, o por factores de riesgo que, con un seguimiento adecuado del embarazo, podrían resolverse a tiempo y facilitar el parto por vía vaginal.
Uno de los motivos por los que un parto que inicialmente se iba a producir por vía vaginal termina en cesárea, es la inducción del parto. Sin embargo, según el Dr. Juan Luis Delgado Marín, que coordinada la Unidad de Medicina Materno-Fetal del Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca (Murcia), si la inducción del parto está indicada por motivos justificados y se conduce adecuadamente, no tiene porqué derivar en una cesárea. Para evitarlo, el doctor Delgado considera vital que se mejoren tanto la atención a la embarazada en las semanas previas al parto, como la formación de los profesionales que participan en el parto inducido.
Los expertos, además, creen necesario restringir las indicaciones de inducción del parto, y eliminar esta práctica cuando se trate de motivos que no la justifiquen, como molestias de la madre al final del embarazo, ajustar el parto a una fecha conveniente para la gestante o su médico, que el bebé aparentemente ya haya crecido lo suficiente.
Fuente: EUROPA PRESS
“La ICSI, una variante de la fecundación in Vitro, asegura la fertilización en un 70-75% de los casos"
24% de las parejas que no tuvieron un hijo con ayuda de la fecundación in vitro, lo consiguieron solas años después
El estudio revela que también hubo un 17% de embarazos ‘espontáneos’ entre aquellos que ya habían conseguido descendencia con la FIV.
Fuente: ‘Fertility and Sterility'