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Embarazo

Ligadura de trompas
Escrito por David Saceda, licenciado en Medicina por la Universidad de Alcalá de Henares
La ligadura de trompas es una técnica de esterilización indicada para las mujeres que busquen un método de contracepción permanente. Conoce cómo se realiza, sus opciones, posibles complicaciones...

Tipos de cirugía empleada en la ligadura de trompas

La cirugía de ligadura de trompas es más sencilla que otros procesos quirúrgicos. En esencia consiste en interrumpir el conducto de las trompas de Falopio de manera que los óvulos procedentes del ovario no consigan llegar al interior del útero, y que, por otro lado, los espermatozoides no puedan llegar desde el interior del útero hasta el ovario. Para conseguirlo hay diferentes técnicas -que se enumeran más abajo-, pero todas realizan los mismos pasos básicos:

  • Cortar las trompas de Falopio por su segmento más estrecho.
  • Retirar o no el segmento más externo de las trompas de Falopio sin dañar los ovarios.
  • Ocluir los extremos libres de la trompa de Falopio, para evitar una reparación posterior por cicatrización de las trompas y la salida de espermatozoides desde el útero.

Las técnicas más comúnmente empleadas para realizar una ligadura de trompas son las siguientes:

Esterilización tubárica puerperal

La ligadura de trompas bilateral se puede realizar después de suturar el útero tras un parto por cesárea o incluso 72 horas después de un parto por vía vaginal. Es una cirugía bastante sencilla, ya que el fondo del útero está a nivel del ombligo y eso hace que las trompas de Falopio sean muy accesibles a través de una incisión periumbilical (alrededor del ombligo). Hay que recordar, sin embargo, que la decisión de realizar una esterilización justo después del parto debe ser tomada conscientemente por la mujer y preferiblemente antes del parto, ya que el puerperio es un periodo emocional que puede ser complicado.

Minilaparotomía

Se trata de una laparotomía con una incisión de menos de 5 centímetros. La operación puede realizarse a través de una incisión por encima del pubis, o por debajo del ombligo si se realiza 48 horas después del parto. La cirugía es sencilla, se comienza por realizar la incisión descrita anteriormente atravesando la piel y hasta llegar a la fascia que recubre los músculos abdominales, es importante en este punto cortar pequeñas hemorragias que suceden al dañar la musculatura. Cuando se llega al peritoneo, se atraviesa y se alcanza el útero que puede ser movilizado y elevado de manera que se visualicen mejor las trompas de Falopio colgando de cada extremo del fondo uterino. Casi el único error grave que se puede cometer en este tipo de cirugía es confundir las trompas de Falopio con los ligamentos redondos que sujetan los extremos del útero al esqueleto de la pelvis.

Laparoscopía

La diferencia entre una laparotomia y una laparoscopia es que en la última se realizan pequeñas incisiones en la piel del abdomen por donde entran trócares (una especie de punzones) y pinzas que permiten realizar la cirugía interna sin exponer el interior del abdomen hacia el exterior. Es posible manipular los órganos internos porque se introduce una cámara que muestra todo el campo quirúrgico.

Sus ventajas son muchas, como el menor tamaño de las incisiones en la piel, la rápida mejoría en el postoperatorio y la facilidad para encontrar las trompas de Falopio y explorar la pelvis. Entre las desventajas se incluyen el mayor riesgo de dañar vasos o vísceras internas accidentalmente (aunque en manos expertas el riesgo es mínimo). Hay una dificultad añadida si los pacientes son obesos o si el paciente ha recibido alguna cirugía previa que haya creado adhesiones en el peritoneo. Aún así el éxito en este tipo de cirugía supera el 99% de los casos.

Microlaparoscopía

Esta técnica consiste en utilizar un microendoscopio de entre 1,2 y 2 mm que entra a través de la piel por incisiones de unos 6 mm. Las ventajas son, en teoría, menos dolor postoperatorio, menos coste y más rápida recuperación de las mujeres sometidas a este tipo de intervención. Sin embargo, no hay estudios fiables que hayan demostrado estas ventajas, y por eso, tras 20 años de existencia, la microlaparoscopía no está siendo aún utilizada de forma habitual.

Histeroscopía

Consiste en realizar la esterilización de las trompas de Falopio desde dentro del útero, introduciendo el instrumental por la vagina y el cuello uterino. Sus ventajas son un menor coste económico, no necesitar incisiones en la piel ni anestesia general y un menor riesgo de accidentes dentro de la operación. La intervención se realiza con anestesia local, lo que permite a la mujer volver a su vida cotidiana en casi 24 horas. Las mujeres obesas o que hayan sido sometidas a cirugías abdominales previas son completamente aptas para realizar la histeroscopía.

Se ha demostrado que esta técnica es efectiva para prevenir el embarazo en un 99,8% de los casos. Tras la cirugía se debe realizar una histerosalpingografía que compruebe si las trompas de Falopio han sido bloqueadas completamente, esta prueba consiste en introducir un líquido, que se puede ver con rayos X, a través del cuello uterino, de manera que pinta todo el interior uterino y, si no fuese por la ligadura de trompas, saldría a través de las trompas hacia la cavidad abdominal.

 
Actualizado: 05/08/2013

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