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Embarazo

Sexo durante el embarazo
Escrito por Alhelí Quintanilla, periodista especializada en infancia y embarazo
¿Puedo hacer el amor sin riesgos si estoy embarazada? ¿Mi pareja no se sentirá cohibida? El embarazo no tiene por qué ser sinónimo de abstinencia sexual. Conoce las claves para disfrutar del sexo en esta etapa.

El sexo en el embarazo, trimestre a trimestre

Los cambios corporales que provoca el embarazo influyen mucho en la sexualidad. Veámoslo por trimestres:

Durante el primer trimestre

El cansancio, las náuseas o el miedo a abortar pueden disminuir el deseo sexual. Puede ocurrir también que durante las relaciones sexuales, al aumento del volumen del pecho que conlleva el embarazo se añada la vasocongestión de la excitación sexual, lo que puede provocar una tensión mamaria desagradable e incluso dolorosa. Este fenómeno desaparece en el segundo o tercer trimestre, ya que el pecho reacciona en ese momento de forma diferente a la excitación sexual.

Sin embargo, hay mujeres a las que el embarazo les desencadena una mayor sensibilidad genital –la zona pélvica está más irrigada– y una profusa lubricación vaginal, por lo que responden a los estímulos con mayor intensidad, lo que se traduce en orgasmos más rápidos e intensos de lo habitual.

El segundo trimestre

Es el momento de esplendor del embarazo: sientes al bebé dentro de ti, muchas de las primeras molestias desaparecen, la barriga no es demasiado grande, aumenta el número de hormonas femeninas en sangre… algunas mujeres se sienten que su libido se dispara en este periodo. El orgasmo provoca que el útero se contraiga, contracciones sin consecuencias dentro de un embarazo que sigue un curso normal.

El tercer trimestre

Suele ser menos cómodo dado el volumen de la tripa. Pero las relaciones siguen siendo posibles hasta el mismo momento del parto. Todo depende de cómo te encuentres y de vuestros deseos.

Puede pasar también que uno de los dos, según se acerca el momento de dar a luz, tema herir al bebé, hacerle sufrir o simplemente que ¡se despierte! Son miedos frecuentes y normales: muchas parejas creen que el bebé es una especie de testigo de las relaciones sexuales de sus padres. En realidad, el feto está bien resguardado en la bolsa amniótica dentro del útero: la cavidad genital está separada del cuello del útero por un tapón mucoso que sólo se desprende poco antes de parir.

Mientras no aparezcan signos que evidencien un problema concreto y que siempre exigen una pronta consulta médica, como hemorragias vaginales o dolores abdominales, no existen razones fundadas para temer que las relaciones sexuales puedan resultar perjudiciales para el bebé.

 

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Actualizado: 09/06/2014

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