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Embarazo
Alcohol y embarazo
Existe, en general, una baja percepción del peligro de tomar alcohol durante el embarazo. Sin embargo, éste puede provocar daños irreversibles en el desarrollo físico y mental de tu bebé. Toma nota de por qué debes evitarlo.
Escrito por Alhelí Quintanilla, Periodista especializada en infancia y embarazo
Revisado por Dr. Oscar García Algar, Coordinar del grupo Infancia y Entorno del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médica

Problemas asociados al Síndrome de Alcoholismo Fetal

Síndrome de Alcoholismo Fetal

El Síndrome de Alcoholismo Fetal es una grave consecuencia del consumo de alcohol durante el embarazo.

En las primeras visitas a la matrona o al ginecólogo, estos siempre preguntan –y así lo estipulan los protocolos– por los hábitos de consumo de tóxicos de la gestante. Si se detecta un caso de posible alcoholismo, la embarazada es clasificada de riesgo y se deriva a un servicio especializado donde tratan de minimizar las posibles consecuencias. De no ser así, y al no existir ninguna prueba de diagnóstico prenatal a menos que el daño sea muy grave, los problemas se descubren cuando nace el niño o incluso más tarde, y el mal ya está hecho.

El gran abanico de alteraciones asociadas a la exposición fetal al alcohol se engloban bajo el acrónimo TEAF (Trastornos del Espectro Alcohólico Fetal), cuya manifestación más grave es el Síndrome de Alcoholismo Fetal (SAF), un término acuñado hace sólo cuarenta años, en 1973, y que afecta a entre 0,5 y 5 de cada mil nacidos vivos en el mundo occidental Los niños que lo sufren presentan estos problemas y características físicas y mentales:

  • Morfología particular: bajo peso en el nacimiento, cráneo más pequeño, rasgos faciales anómalos. Sufren problemas de crecimiento.
  • Malformaciones y displasias de corazón, huesos, riñones, de la vista y el sistema auditivo.
  • Tienen problemas de aprendizaje: desde poca capacidad memorística, a incapacidad para comprender conceptos básicos como el tiempo o el dinero, dificultades en la comprensión lingüística y reducida capacidad para resolver problemas.
  • Presentan escasas habilidades sociales, son niños con dificultad para establecer y mantener vínculos de amistad y para relacionarse en grupo.
  • Tienen problemas de conducta, como por ejemplo hiperactividad, imposibilidad para concentrarse, retraimiento social, suelen ser testarudos, impulsivos y con tendencia a sufrir trastornos de ansiedad.

Todas estas complicaciones muchas veces se intensifican a medida que los niños crecen: desarrollan problemas de salud mental, son incapaces de vivir de forma independiente y están más inclinados al abuso del alcohol y otras drogas.

Los pequeños que tienen los mismo síntomas, pero en menor grado, resultan más difíciles de detectar, sobre todo cuando se desconocen o se esconden los antecedentes alcohólicos de la madre, como ocurre a veces con los niños adoptados o en acogida.

¿Qué se puede hacer por ellos? Aunque no existe cura para los niños con Síndrome de Alcoholismo Fetal, se puede mejorar su calidad de vida –sobre todo si son diagnosticados antes de los seis años–, si son atendidos por los profesionales adecuados y tratados con terapias personalizadas que, en algunos casos, incluyen medicación para aliviar alguno de sus síntomas. En este proceso deben estar comprometidos y bien informados los padres, los profesores y su entorno, ofreciéndoles todo el apoyo, el cariño y la estabilidad posibles, así como las atenciones y cuidados que puedan necesitar.

Actualizado: 31 de Julio de 2017

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Salud en cifras

8
de cada mil niños y jóvenes sufren trastorno del espectro alcohólico fetal
'Fuente: 'Instituto de Investigación sobre Políticas de Salud Mental del Centro de Adicción y Salud Mental de Toronto, Canadá''

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