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Embarazo
Cáncer en el embarazo
Se estima que se diagnostica un cáncer en una de cada 1.000 mujeres embarazadas. Te contamos qué problemas pueden surgir, cuáles son las opciones de tratamiento y cómo puede afectar a la fertilidad.
Escrito por Dra. Ana Gaitero, Ginecóloga

Cómo tratar el cáncer durante el embarazo

Respecto al manejo terapéutico del cáncer durante el embarazo, los obstetras y oncólogos se concentran en ofrecer a la vez un tratamiento óptimo para la madre y aguantar el tiempo máximo indispensable para lograr el bienestar fetal, ya que lo que puede ser esencial para la madre puede ser, por otro lado, muy dañino o incluso letal para el feto. Para una mujer con el diagnóstico de cáncer, esperar 40 semanas puede ser una sentencia de muerte, especialmente si es un cáncer agresivo o si ya existen metástasis.

Así, en el manejo de estos casos se valoran varios factores:

  • El tipo de cáncer, su estadio (extensión del tumor) y su pronóstico.
  • Las semanas de gestación al diagnóstico y la viabilidad fetal.
  • Posibles efectos adversos del tratamiento en el feto.
  • Riesgos para la madre de retrasar la terapia.
  • Riesgo para el feto por si hiciera falta inducir un parto prematuro.

Teniendo todos estos factores en cuenta, existen varias posibilidades:

  • Retrasar el tratamiento hasta que el niño pueda nacer con seguridad. En este caso habría que cuantificar el riesgo que esto supone para la madre y también asumir que la madre tendrá que cuidar a un niño prematuro, que también puede tener secuelas mientras ella hace frente a los efectos secundarios del tratamiento de su cáncer. Esta opción es más viable cuanto más avanzado es el embarazo y más precoz es el cáncer.
  • Terminar el embarazo para iniciar el tratamiento cuanto antes. Es la opción más segura para la madre, pero también inaceptable para muchas de ellas. Es más tenida en cuenta cuanto más temprano es el embarazo.
  • Tratar el cáncer tan efectivamente como sea posible mientras se continúa con el embarazo, tratando de minimizar los riesgos para el feto. Es la opción más aceptada.

Problemas con el tratamiento


Además del diagnóstico tardío, la quimioterapia y radioterapia son dañinas para el feto.

La lactancia materna está contraindicada en pacientes que están siendo sometidas a quimioterapia

Los efectos de la radioterapia en el feto son variados dependiendo de las semanas de gestación: antes de las 10 semanas puede ser letal, hasta la semana 16 puede provocar retraso mental, retraso del crecimiento, y a partir de los seis meses hasta el nacimiento puede producir esterilidad, tumores malignos o alteraciones genéticas. Por ello, en general la radioterapia está contraindicada, aunque en ocasiones se utiliza por encima del diafragma con protección abdominal, sobre todo al final del embarazo.

El problema de la quimioterapia es que casi todas los fármacos que se utilizan atraviesan la placenta y llegan al feto. Estas drogas lo que hacen es inhibir la división celular para que el tumor no crezca, y esto supone un riesgo para el desarrollo fetal. La quimioterapia durante el embarazo se asocia a: aborto espontáneo, malformaciones, mutaciones genéticas, tumores y retraso en el desarrollo. Si finalmente el embarazo llega a su término, la lactancia materna está contraindicada en pacientes que están siendo sometidas a quimioterapia.

Si el tratamiento incluye la cirugía, se suele tolerar bien, siempre y cuando no afecte al aparato genital.

Actualizado: 31 de Julio de 2017

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de cada mil niños y jóvenes sufren trastorno del espectro alcohólico fetal
'Fuente: 'Instituto de Investigación sobre Políticas de Salud Mental del Centro de Adicción y Salud Mental de Toronto, Canadá''

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