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Embarazo
Hiperémesis gravídica
Casi todas las mujeres sufren náuseas y vómitos en el embarazo pero, en exceso, lo que se conoce como hiperémesis, provocan deshidratación y otras complicaciones. Si es tu caso, consulta a tu médico cuanto antes.
Escrito por David Saceda Corralo, Médico Interno Residente, especialista en Dermatología Medicoquirúrgica y Veneorología

Por qué sucede la hiperémesis gravídica

La causa concreta de la hiperemesis gravídica es desconocida, aunque ciertos factores se asocian a esta afección:

  • Altos niveles de HCG (gonadotropina coriónica humana): esta hormona aparece durante las primeras semanas del embarazo y es esencial para su correcto desarrollo durante el primer trimestre de gestación. Los altos niveles de esta hormona pueden excitar la parte del cerebro que controla el vómito, que entonces se desencadena con más facilidad. Esta situación es típica del embarazo molar.
  • Cambios hormonales: además de la HCG, son muchas las hormonas que aumentan o disminuyen sus concentraciones en sangre, como los estrógenos, que afectan del mismo modo al centro del vómito cerebral.
  • Relajación del aparato digestivo: los altos niveles de progesterona que se alcanzan en el embarazo hacen que el músculo liso del organismo tenga un tono disminuido, es decir, que aumente su flacidez. Gran parte de este músculo liso se encuentra en las paredes del tubo digestivo y, de esta forma, el aparato en su totalidad se encuentra más relajado, resultando más difícil el control de los esfínteres internos. Por ejemplo, la abertura superior del estómago que conecta con el esófago, el cardias, no tiene fuerza suficiente como para evitar el reflujo ácido, y es más fácil que se produzca el vómito.
  • Presión abdominal: durante el desarrollo del embarazo el feto y el útero aumentan su tamaño desplazando así todas las vísceras abdominales internas. La presión sobre estas hace que el contenido gástrico tenga una predisposición a ascender por el esófago en forma de vómito o reflujo ácido.
  • Dieta rica en grasas: las grasas saturadas, y sobre todo las de origen animal, se han relacionado con un mayor riesgo de padecer hiperemesis gravídica.
  • Helicobacter pylori: esta bacteria es la responsable de la aparición de úlceras gástricas en gran parte de la población. No se sabe muy bien cómo puede influir en la hiperemesis gravídica, pero un alto porcentaje (85-90%) de mujeres que sufren esta enfermedad son portadoras de Helicobacter pylori y, por tanto, debe existir alguna relación.
  • Embarazo múltiple: este tipo de gestación (gemelos, trillizos…) es como cualquier otra pero con un mayor número de fetos, así que es fácil comprender que los cambios hormonales y el resto de situaciones estarán aumentadas en la futura mamá, y será más fácil que presente hiperemesis.
  • Primer embarazo: las mujeres que se quedan embarazadas por primera vez tienen más riesgo de padecer el trastorno que las mujeres que ya han parido algún otro hijo. La causa es desconocida, pero se baraja la hipótesis de que se trata de una posible adaptación del organismo durante esta primera gestación.
  • Antecedentes familiares: las mujeres que tengan madres o abuelas que hayan sufrido hiperemesis durante el embarazo, tienen más riesgo de lo habitual, lo que indica cierta susceptibilidad genética a este trastorno.
  • Obesidad: las embarazadas que tengan un índice de masa corporal mayor de 30 kg/m2, presentan un riesgo mucho mayor de hiperemesis gravídica. Durante años se pensó que la causa era puramente física debido a la mayor compresión de las vísceras al crecer el útero de tamaño, pero en los últimos años diversos estudios han demostrado que la causa puede tener una relación hormonal y metabólica.
  • Psicológica: se ha contemplado la posibilidad de que ciertos cuadros de hiperemesis gravídica se deban a un rechazo psicológico al embarazo. Son pocos los casos que tienen su origen en esta causa, en la mayoría de las ocasiones, por el contrario, el rechazo al embarazo es más bien una consecuencia del malestar que provocan los vómitos. No obstante, los casos graves de hiperemesis gravídica sí pueden provocar alteraciones psicológicas posteriores, la más frecuente, la depresión.

Actualizado: 31 de Julio de 2017

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David Saceda Corralo

Médico Interno Residente, especialista en Dermatología Medicoquirúrgica y Veneorología
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'Fuente: 'Ministerio de Sanidad''

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