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Embarazo
Macrosomía fetal
En algunas ocasiones –entre un 6 y un 10% de los embarazos– el feto puede tener un exceso de tamaño. Descubre por qué sucede y qué repercusiones puede tener la macrosomía fetal en el desarrollo del bebé.
Escrito por David Saceda Corralo, Médico Interno Residente, especialista en Dermatología Medicoquirúrgica y Veneorología

¿Qué repercusiones puede tener la macrosomía fetal?

Repercusiones de la macrosomía fetal en el feto

  • Aborto: hay mayor riesgo de aborto cuando el feto es macrosómico. Sucede con más frecuencia si la causa de la macrosomía es la diabetes materna, ya que esta afección provoca un daño progresivo a la placenta y esta no es capaz de proporcionar suficiente oxígeno y nutrientes al feto, que además necesita más de lo habitual al ser más grande. Este estado se conoce como sufrimiento fetal o pérdida del bienestar fetal.
  • Compresión del cordón umbilical: el útero aumenta de tamaño al mismo ritmo de crecimiento que el feto. Sin embargo, al final del embarazo el útero alcanza su distensión máxima y el feto puede seguir creciendo alcanzando dimensiones macrosómicas; es así como el espacio entre feto y útero es menor de lo habitual y el cordón umbilical se ve atrapado. De esta manera, el cordón umbilical se comprime intermitentemente impidiendo que el feto reciba nutrientes y oxígeno de forma continua. A este estado también se le conoce como sufrimiento fetal o pérdida del bienestar fetal.
  • Desarrollo intelectual: varios estudios han intentado relacionar la macrosomía fetal con un retraso intelectual o, por el contrario, con un mayor desarrollo intelectual en los niños. No hay pruebas concluyentes que puedan inclinar la balanza hacia un lado u otro y, de cualquier modo, los riesgos de un feto macrosómico son verdaderamente importantes en la etapa perinatal (antes, durante y después del parto).

Repercusiones de la macrosomía fetal en el neonato

  • Hipoglucemia: como se explicaba en el apartado de las causas, los fetos macrosómicos a causa de diabetes materna tienen un aporte de glucosa mucho más elevado de lo normal y por ello sus propios niveles de insulina también están elevados. Cuando se interrumpe la conexión del cordón umbilical el aporte de glucosa materna termina, pero los niveles de insulina fetales continúan elevados y actúan en el organismo del neonato disminuyendo la concentración de glucosa en la sangre. De esta manera, se producen hipoglucemias por debajo de los 50 mg/dL, que pueden dañar a órganos tan importantes como los riñones, el corazón y, sobre todo, el cerebro.
  • Policitemia: alrededor del 50% de los fetos macrosómicos presentan en el momento del nacimiento una cantidad de glóbulos rojos en la sangre demasiado elevada; es lo que se conoce como policitemia, y hace que la sangre sea más viscosa, lo que provoca un aletargamiento del sistema nervioso central, y además son más los glóbulos rojos que se rompen en los vasos sanguíneos aumentando así los niveles de bilirrubina.
  • Hiperbilirrubinemia: el nivel de bilirrubina se eleva debido a la destrucción de los glóbulos rojos en exceso que hay dentro de los vasos sanguíneos. En el recién nacido la bilirrubina puede atravesar la barrera celular que protege al cerebro y el resto del sistema nervioso central, de manera que impregna las neuronas y las debilita hasta destruirlas. Es lo que se conoce como kernícterus.
  • Distrés respiratorio: se ha relacionado la macrosomía fetal con un enlentecimiento de la maduración de los pulmones, lo que provoca que el bebé recién nacido padezca una insuficiencia respiratoria que antes se conocía como enfermedad de la membrana hialina. Las causas no son del todo conocidas, pero se asocian a alteraciones hormonales y metabólicas en el feto.

Repercusiones de la macrosomía fetal en el parto

  • Traumatismos: el parto es un proceso complicado para cualquier feto y más aún para un feto macrosómico porque su cuerpo será bastante más grande que algunos segmentos del canal del parto materno. Por ello es lógico que sufra, con más frecuencia que los fetos normales, un mayor número de traumas en su estructura musculoesquelética. Algunos de los traumas más comunes en un feto macrosómico ocurren en la cabeza, provocando caput succedaneum (tumefacción debida a la presión que soporta la cabeza del bebé al pasar por el canal del parto) o cefalohematomas (acumulación de sangre). Otro trauma muy frecuente es la fractura de clavícula, ya sea accidentalmente, o provocada por el obstetra para poder proseguir el parto por vía natural.
  • Distocias: las distocias en el parto se refieren a todas aquellas situaciones en las que el parto no puede proseguir por vía vaginal por problemas de espacio únicamente. En el feto macrosómico una de las distocias más frecuentes es la distocia de hombros, es decir, la interrupción del progreso por el canal del parto debido a la dificultad que tienen los hombros para pasar por él. Se asocia a parálisis del plexo nervioso braquial superior (parálisis de Erb-Duchene). Una de las soluciones a esta distocia es la fractura de clavícula provocada.
  • Desgarro perineal: al pasar por el canal del parto, un feto de mayor tamaño provocará mayores daños a la madre que uno más pequeño. Así, durante el parto la madre corre más riesgo de sufrir laceraciones y heridas en la vulva, llegando a producirse desgarros incontrolados de todo el periné. Por ello, la episiotomía es casi inevitable en todos los partos de fetos macrosómicos, y el número de cesáreas es mayor que en los partos de fetos normales. Otra complicación a largo plazo es el aumento de la probabilidad de que la madre sufra incontinencia urinaria o prolapso genitourinario cuando llegue a la menopausia.

Actualizado: 31 de Julio de 2017

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David Saceda Corralo

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de cada mil niños y jóvenes sufren trastorno del espectro alcohólico fetal
'Fuente: 'Instituto de Investigación sobre Políticas de Salud Mental del Centro de Adicción y Salud Mental de Toronto, Canadá''

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