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Embarazo
Walking epidural
La walking epidural es una analgesia obstétrica que además de controlar el dolor permite a la mujer participar activamente en el parto, al no paralizar los miembros inferiores. Conoce sus ventajas y posibles riesgos.
Escrito por Amparo Luque, Periodista experta en embarazo e infancia

Cómo se administra la walking epidural

La aplicación de la walking epidural es como la de la anestesia epidural clásica, ya que se introduce un catéter en el espacio epidural lumbar de la mujer, que debe situarse sentada en una camilla con la espalda arqueada (aunque también puede hacerse tumbándose de lado). Esto lo puede llevar a cabo una matrona o un anestesiólogo, que serán los que irán controlando su administración de forma manual, o se puede realizar por medio de una computadora con una frecuencia de administración programada, que es lo más habitual.

Incluso esta dosificación ya la puede hacer la propia parturienta, conforme va necesitando la anestesia. “A través de bombas de perfusión administramos los fármacos diluidos, mediante bolos, con una cadencia determinada, o incluso controlados por la misma paciente, lo que permite conseguir ese efecto analgésico, sin afectar significativamente a la fuerza de la mujer”, apunta José Emilio Llopis, Jefe de Servicio de Anestesia, Reanimación y Tratamiento del dolor del Hospital Universitario La Ribera (Valencia).

Aunque el Facultativo Especialista en Anestesiología (FEA) del Hospital bilbaíno de Basurto, Rafael Gondra, puntualiza que “el uso de aparatos PCA (Analgesia controlada por el Paciente) que dejan cierta libertad a la paciente a la hora de administrarse nuevas dosis de anestesia, siempre están bajo control de un programa informático diseñado por el anestesiólogo del área, para evitar una posible sobredosificación” de la epidural ambulante.

A partir de aquí debe existir una monitorización constante que vigile tanto al bebé como a la futura madre, midiendo la frecuencia cardíaca, la presión arterial, la dinámica uterina, la respiración, etcétera. Además, en este caso de uso de la walking epidural hay que controlar la sensibilidad motora de la mujer, comprobando que puede andar, y que conserva el equilibrio y la coordinación.

Consideraciones a tener en cuenta para aplicar la walking epidural

La walking epidural o epidural ambulante tiene grandes ventajas para evitar el dolor durante el parto y facilitar este proceso, pero es importante tener en cuenta algunas consideraciones a la hora de administrar esta analgesia obstétrica:

  1. Es un tipo de anestesia epidural que necesita que el personal sanitario que la aplica esté especialmente preparado (anestesiólogos y matronas), por lo que no es una opción disponible en todos los centros médicos, ni de la Sanidad pública, ni de la privada. Además, se necesita que los centros estén habilitados para estos partos en los que la mujer puede andar o adoptar distintas posiciones.
    El doctor Rafael Gondra, Facultativo Especialista en Anestesiología (FEA) del Hospital de Basurto (Bilbao) lo explica así: “en los centros donde hay suficiente personal, se emplea de forma generalizada. La mayoría de las pacientes quieren que les quites el dolor, pero solo un reducido porcentaje solicita específicamente que le administres ese tipo concreto de anestesia. El hecho de que deambulen, depende también de las instalaciones, del espacio disponible: tiene que ser posible la deambulación, o realizar ejercicios de dilatación pélvica”.
  2. Aunque la característica fundamental de la walking epidural es permitir el desplazamiento de la mujer durante el parto (de ahí su nombre), es esencial que la parturienta tenga un acompañante que le sirva de apoyo. Y es que, en ocasiones, la ventaja que ofrece de no producir bloqueo de los miembros inferiores no es del todo efectiva, y la mujer no es capaz de sentir sus piernas de forma adecuada, por lo que podría llegar a caerse con el riesgo que ello conlleva.
  3. Hay que valorar muy bien la aplicación de la walking epidural (o de la epidural convencional) si existen tatuajes en la región lumbar, ya que la tinta de estos dibujos en la piel puede penetrar en el espacio medular y producir una infección u otras complicaciones. Algunos profesionales sanitarios, ante este problema, buscan los huecos de la piel donde no hay tatuaje, o bien optan por hacer una pequeña incisión para separar bien la piel antes de introducir la aguja.

Actualizado: 20 de Septiembre de 2017

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'Fuente: 'Instituto de Investigación sobre Políticas de Salud Mental del Centro de Adicción y Salud Mental de Toronto, Canadá''

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