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Entrevistas de Embarazo
Dr. Tirso Pérez Medina

Dr. Tirso Pérez Medina

Jefe de sección de Ginecología del Hospital Universitario Puerta de Hierro de Madrid
“La inducción del parto ha de realizarse exclusivamente por criterios médicos, en el caso de que existan enfermedades que amenacen la salud de la madre o la salud del feto”

Dr. Pérez Medina, experto en ginecología y obstetricia del Hospital Puerta de Hierro.

La inducción del parto (IDP), que se emplea cuando en el tercer trimestre del embarazo se producen complicaciones que pueden poner en riesgo la salud de la madre o el feto, ha aumentado un 14% a nivel mundial, y en España se estima que la tasa de partos inducidos oscila entre el 9,5% y el 33,7% cada año. La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), con la colaboración de BIAL, acaba de poner en marcha el estudio Delphi, con el objetivo de profundizar en el conocimiento del uso de la IDP en nuestro país y ofrecer recomendaciones para mejorar este procedimiento. El Dr. Tirso Pérez Medina, jefe de sección de Ginecología del Hospital Puerta de Hierro de Madrid, nos explica en qué consiste esta práctica y en qué casos está indicado realizarla.

¿En qué consiste exactamente la inducción del parto y cómo se lleva a cabo?

La inducción del parto consiste en provocar el parto en una mujer antes de que empiecen las contracciones propias del parto, porque se decide adelantarlo por alguna condición médica, algún problema que pueda surgir y comprometer la salud del feto o de la madre.

Hay distintas formas de llevar a cabo este procedimiento; disponemos de medios mecánicos, medios químicos, distintas sustancias para aplicar, y el objetivo de todas ellas es que el útero empiece por sí mismo a fabricar oxitocina, que es la hormona de las contracciones. La manera de provocar las contracciones varía; puede ser directamente con el dedo –lo que denominamos maniobra de Hamilton–, que lo que hace es liberar prostaglandinas, que son unas sustancias que desencadenan el parto. También se le pueden colocar a la mujer implantes que liberan esas prostaglandinas, o administrarle pastillas de prostaglandinas. O directamente comenzar a infundir oxitocina, la hormona de las contracciones. Y uno de los medios mecánicos es introducir unas sondas, unos instrumentos, que provocan la liberación de prostaglandinas para que comience el parto.

¿En qué casos concretos está indicada la inducción del parto?

Como decía, la inducción está indicada en el caso de que existan enfermedades que amenacen la salud de la madre o la salud del feto. Esas situaciones pueden ocurrir o bien al final del embarazo, justo antes de que la gestante se ponga de parto, o bien antes, en la semana 30, 32, 34, 36…; en cualquier momento en el tercer trimestre del embarazo podemos estar obligados a inducir o provocar un parto porque alguna de estas situaciones amenacen el bienestar fetal o materno.

En cualquier momento en el tercer trimestre del embarazo podemos estar obligados a provocar un parto porque alguna situación amenace el bienestar fetal o materno

Entre estas condiciones está, por ejemplo, la tensión elevada por el embarazo, lo que se llama preeclampsia, que es una complicación muy frecuente y amenaza el bienestar fetal o materno, con lo cual según el nivel de preeclampsia o su gravedad, hay que provocar el parto antes o después. Y la diabetes hace que los fetos crezcan o mucho más de lo que deben, o mucho menos de lo que deben, y cuando se detecta esa alteración del crecimiento también sería un momento indicado para provocarlo. Y también cuando la mujer lleva mucho tiempo con la bolsa de las aguas rota, porque hay peligro de infección, y una vez que sabemos que el feto ya está maduro y no va a tener problemas viviendo fuera del claustro materno, es otro motivo para inducir. Hay criterios médicos abundantes; de hecho, la inducción tiene un porcentaje importante en los partos en los hospitales.

Dicen que en los últimos años la IDP ha aumentado un 14% en todo el mundo, ¿a qué se debe?

Básicamente se debe a un aumento en la seguridad. La inducción del parto ha aumentado porque disponemos de métodos cada vez más sensibles para detectar mejor y más pronto alteraciones en la madre o en el feto, y si se detecta algún problema, lógicamente lo que prima es la seguridad materno-fetal. Seguramente en algunos casos estamos sobre actuando, ya que siempre que se trata de prevenir riesgos existe la posibilidad de que estemos sobre actuando, pero no podemos saber cuáles son esos casos y nos tenemos que fiar de los aparatos de medición que tenemos, y si estos señalan la posibilidad de que ese feto o esa madre tengan problemas, ponemos la inducción sobre la mesa. Algunos casos son evidentes, como cuando el niño está mal o, como decía antes, si existe riesgo de infección, pero hay otros muchos que no son tan evidentes, pero que nos hacen extremar las precauciones, y ese ‘extremar las precauciones’ es lo que hace que aumenten las inducciones. Eso sí, la inducción ha de realizarse exclusivamente por criterios médicos.

La inducción del parto ha aumentado porque disponemos de métodos cada vez más sensibles para detectar mejor y más pronto alteraciones en la madre o en el feto y, si se detecta algún problema, lo que prima es la seguridad materno-fetal

¿Es cierto que algunas mujeres prefieren un parto programado a término precoz para no engordar mucho en las últimas semanas de gestación?

Si va a ser una cesárea porque hay una indicación médica para que se realice, lo mismo da hacerla en la semana 40 que en la 39, porque el resultado es el mismo, y siempre que exista dicha indicación médica la cesárea se puede programar. Pero inducir un parto, programarlo por conveniencia, sin que sea una indicación médica, no está bien. Es cierto que en una mujer que ya ha tenido cuatro hijos es más fácil la inducción, y seguramente vaya bien, pero no se debe hacer sin indicación médica.

Parto inducido y tasa de cesáreas

La IDP es un procedimiento invasivo porque interviene sobre el curso natural del embarazo, ¿conlleva riesgos para la madre o para el bebé?

Sí, claro que los tiene. Al no empezar de forma natural el parto se alarga mucho, y la posibilidad de que no vaya bien, de que no se consiga un parto por vía vaginal, es mayor que si el parto comienza de forma espontánea; eso es lógico, y por ello si estamos interfiriendo es para conseguir un objetivo que responde a un criterio médico.

La OMS ha advertido de forma reiterada que se realizan demasiadas cesáreas, ¿tiene que ver el parto inducido con el aumento en la tasa de cesáreas?

Sí, con este procedimiento la tasa de cesáreas aumenta un poquito, pero eso se refiere sobre todo a países que están en vías de desarrollo, no a países desarrollados como el nuestro. En los países en vías de desarrollo seguramente no encontrarán un Doppler en la arteria umbilical con un índice de resistencia disminuido en la semana 32, entre otras cosas porque no tienen los aparatos adecuados para ello, por lo que al no detectar el problema puede disminuir el número de cesáreas, pero esa disminución se produce a costa de aumentar la morbilidad materno-fetal. Es verdad que nosotros, por exceso de control, tenemos una tasa superior al 15%, que incluso supera el 17 o 18%, pero con objetivos claros, ya que estamos salvando muchos niños. Cuando intentamos bajar al 15%, esa bajada no es gratuita, sino a costa de asumir riesgos y aumentar la morbilidad tanto de la madre como del feto.

En la Sociedad Española de Ginecología pensamos que por debajo del 20% son unas cifras perfectamente aceptables. No son fáciles de conseguir, pero hasta el 20% es una cifra que indica un trabajo muy bien hecho.

¿Y cuál es exactamente el objetivo del estudio Delphi para evaluar la incidencia de inducción del parto en España que acaba de poner en marcha la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia?

El estudio se hace para intentar ajustar. La cifra que he dado del 20% puede ser por ejemplo en mi hospital, pero otros pueden estar en el 25 o el 27%, y es un tema delicado porque no se puede meter todo en el mismo cajón. Algunos son hospitales públicos, otros privados; los públicos cuentan con la grandísima ventaja de que hay médicos y matronas continuamente, los servicios están constantemente cubiertos por las guardias, mientras que en los privados una sola persona no puede estar 30 horas a cargo de un parto, es físicamente imposible. Además, hay hospitales a los que llegan embarazos triples, con fetos de 1.300 gramos de peso, y que requieren cesárea, mientras que si a otro hospital no le llegan ese tipo de partos porque no cuenta con una unidad de neonatología específica, seguramente tendrá una tasa inferior de cesáreas. Los partos de alto riesgo van a hospitales que están preparados para atenderlos, y lógicamente tienen que tener un índice de cesáreas mayor porque les llegan los partos más complicados.

Los partos de alto riesgo van a hospitales que están preparados para atenderlos, y lógicamente esos centros tienen que tener un índice de cesáreas mayor porque les llegan los partos más complicados

Señalan que la IDP implica una sobrecarga asistencial con respecto a los partos de inicio espontáneo pero teniendo en cuenta que un parto inducido se programa, ¿no debería ser al revés?

No, porque aunque un parto natural se presente de urgencia, se resuelve muy rápido. Un parto espontáneo que llega de urgencia y con cuatro centímetros de dilatación, en cuatro horas normalmente ha terminado, mientras que el parto inducido, aunque esté programado, puede durar 36 horas. Y explico por qué: el cuello uterino es lo que tiene que dilatar y la administración de prostaglandinas lo que hace es ‘preinducir’, madurar el cuello, para que cuando después administremos la oxitocina vaya mucho mejor. A eso le llamamos preinducción. En esa fase de preinducción, que es larga, la mujer no tiene contracciones ni dolores, sino que consiste en poner las condiciones adecuadas para que cuando induzcamos de verdad el parto tenga más posibilidades de salir adelante. Eso supone muchas horas durante las que la embarazada está ocupando una cama y necesita atención, se le está poniendo medicación…

Un parto espontáneo que llega con cuatro centímetros de dilatación, en cuatro horas normalmente ha terminado, mientras que el parto inducido puede durar 36 horas

Todos hemos oído hablar de mujeres que dan a luz en la calle, o en un taxi camino del hospital, y la noticia siempre acaba diciendo que ‘tanto la madre como el bebé están en perfecto estado’, y eso significa que los partos que empiezan bien generalmente terminan bien sin necesidad de hospital, ni matrona, ni nada, y lo ideal es ponerse de parto espontáneamente sin ninguna duda.

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'Fuente: 'Ministerio de Sanidad''

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