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Embarazo
Faja posparto
La faja posparto provoca cierta controversia entre los profesionales de ginecología. Te explicamos sus ventajas e inconvenientes, y cómo y cuándo conviene utilizarla para favorecer una buena recuperación.
Escrito por Amparo Luque, Periodista experta en embarazo e infancia

Cuándo usar una faja posparto

Cuándo usar una faja posparto

Se aconsejan distintos tipos de faja posparto, en función de si el parto ha sido vaginal o por cesárea.

Antes de comenzar a usar una faja posparto hay que esperar cierto tiempo, como advierte la doctora Elisa García, especialista en ginecología y obstetricia del Hospital Clínico San Carlos de Madrid: “las fajas no deben ser utilizadas de manera inmediata tras un parto o una cesárea; deben respetarse los plazos indicados. Después del alumbramiento, el útero, los músculos, y los órganos del abdomen, van recolocándose hacia su posición previa al embarazo que, aunque no llegará a ser totalmente igual, con los cuidados adecuados de alimentación y ejercicio físico, puede llegar a ser muy parecida”.

Por tanto, generalmente no se recomienda en el puerperio inmediato, sino que es mejor esperar hasta la cuarentena y utilizarla puntualmente, durante no más de tres meses. Esas suelen ser las indicaciones más comunes, aunque algunos ginecólogos no ven inconveniente en usarla desde el posparto inmediato y varias horas al día. Sin embargo, desde la Asociación Nacional de Matronas solo la recomiendan unos diez días, para que la mujer se sienta más cómoda y mediante su sujeción se vaya acostumbrando a la falta de peso y al vacío de su abdomen; y otros profesionales lo que aconsejan es ponerse la faja al final del día sólo unas pocas horas, aumentando el tiempo poco a poco.

Lo que tenemos que tener claro es que lo importante es mantener activos los músculos abdominales por sí solos para recuperar correctamente la zona y también el suelo pélvico. De forma fisiológica, toda esta estructura irá recuperando su función y recobrando la tonicidad adecuada, poco a poco. Para ello, además de las actividades cotidianas (realizar las distintas tareas de la casa o coger al bebé en brazos, por ejemplo), es bueno dar paseos al aire libre, y también comenzar a practicar algún deporte como natación, Pilates, o yoga; esto último siempre con el asesoramiento de tu ginecólogo.

Además, no nos olvidemos de que “dar el pecho al bebé también ayuda a recuperar la forma física”, puntualiza la doctora Elisa García.

En definitiva, hay que usar esta prenda como un complemento, pero no confiarle a ella toda la recuperación, de una forma “cómoda”. Es decir, un uso puntual puede ser positivo, pero su “abuso” prolongado durante demasiado tiempo es contraproducente para nuestra recuperación muscular.

Uso de la faja tras un parto vaginal y tras una cesárea

El uso de la faja también varía significativamente según el tipo de parto. Evidentemente, no es lo mismo una recuperación en un parto vaginal, “mucho más fisiológica ya que el útero se contrae más fácilmente” –como señala la especialista en ginecología y obstetricia del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, Elisa García–, que en el caso de una cesárea, que necesita más tiempo al ser una cirugía.

Por tanto, tenemos que fijarnos muy bien en el tipo de faja que elegimos para cada caso y el momento en el que recurrimos a ella. “Tras el parto vaginal podría iniciarse el uso de la faja posparto algo antes de acabar la cuarentena, usando preferentemente la de tipo tubular”, indica la experta. Eso sí, en el caso de que se haya realizado una episiotomía no se debe optar por las fajas tipo braga o pantalón, que dificultarán la transpiración y la correcta cicatrización de la herida.

Por el contrario, después de una cesárea “no se recomienda el uso de faja posparto hasta después de finalizar la cuarentena, lo que permite que el útero haya adquirido su posición inicial de una manera fisiológica, y que se haya producido correctamente su cicatrización y la de la pared abdominal”, explica la doctora García. “En cuanto al tipo de faja, en este caso no hay problema si se desea emplear una faja entera, puesto que no existen puntos en el periné”, remata la experta. Eso sí, ten en cuenta que esta clase de fajas serán más incómodas a la hora de ir al baño (aunque algunas incluyen una abertura en la zona genital).

Actualizado: 7 de Agosto de 2017

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Escrito por:

Amparo Luque

Periodista experta en embarazo e infancia
Amparo Luque

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'Fuente: 'Instituto de Investigación sobre Políticas de Salud Mental del Centro de Adicción y Salud Mental de Toronto, Canadá''

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