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Embarazo
Sexo tras el parto
La llegada de un bebé es una gran alegría, pero las secuelas del embarazo y el nuevo rol de padres pueden afectar a la relación de pareja. Os damos todas las claves para que sigáis disfrutando del sexo tras el parto.
Escrito por María Jiménez Albundio, Psicóloga y sexóloga clínica especialista en infertilidad

Sexo tras el parto: cambios físicos y psicológicos

Pasadas esas seis semanas de cuarentena –un periodo de tiempo orientativo que dependerá de cada caso–, probablemente el médico nos dé luz verde para retomar con paciencia las relaciones sexuales, pero la mujer sufre diversos cambios, tanto físicos como psicológicos, que es necesario tener en cuenta para tal ocasión. Cada persona y cada historia es diferente, y los ritmos varían en función de las circunstancias, pero en general es importante tener en cuenta los siguientes factores y cambios físicos y psicológicos que pueden afectar al sexo tras el parto:

Aspectos físicos

  • Sensibilidad genital: puede que las primeras veces la mujer experimente ciertas molestias durante el coito. Esto es normal, siempre y cuando no sean especialmente dolorosas, persistentes, o se advierta cierto sangrado durante o tras las mismas. Si esto ocurre no dudes en contactar con tu médico.
  • Cambios hormonales: tras el parto se experimenta una disminución de estrógenos y un aumento de prolactina, lo cual puede ocasionar un descenso en el deseo sexual y cierta sequedad vaginal. Estos cambios hormonales son transitorios y con el tiempo tus niveles hormonales se regularán.
  • Cansancio y falta de energía: el cuidado del bebé requiere un gran esfuerzo y la inversión de largas horas que, muchas veces, se roban al sueño. Por ello, puede que dormir se convierta en tu prioridad cuando tengas la ocasión, disminuyendo drásticamente tu apetito sexual. Para contrarrestarlo, aprovecha cada momento libre para dormir o descansar, y así reservar tiempo también para la intimidad con tu pareja.

Aspectos psicológicos

  • Temor al dolor: la idea de mantener de nuevo relaciones sexuales con penetración puede dar lugar a cierto nerviosismo y temor a las molestias que ello pueda producir, evitando así los encuentros íntimos. Por ello, es importante tener paciencia, y empezar poco a poco.
  • Ansiedad o depresión: es posible experimentar sentimientos transitorios de ansiedad, de depresión (la famosa depresión posparto), o una mezcolanza de sentimientos encontrados por la asunción del nuevo papel al que hacemos frente. Si esta situación se alarga, debes consultar al médico para que te ayude a solucionarlo.
  • Baja autoestima: tras dar a luz, el cuerpo de la mujer sufre algunos cambios que pueden hacer que se sienta menos atractiva, y crearle todo tipo de inseguridades que bloquean así su deseo. Si se siente deseada y querida por su pareja, le resultará más fácil superar esta etapa.
  • Atención focalizada: el bebé acapara toda nuestra atención, lo que en ocasiones nos puede hacer descuidar en cierta manera las relaciones de pareja y restar naturalidad a nuestras relaciones íntimas, ya sea por miedo a molestar al niño, o bien porque su presencia nos abruma. Saber organizarse, y tomarse el cuidado del bebé como ‘cosa de dos’, son las claves para que nadie se sienta excluido.

Actualizado: 25 de Abril de 2017

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