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Entrevistas de Belleza y bienestar
Griselda Vidiella

Griselda Vidiella

Psicoterapeuta holística, creadora del método Keymac y autora de 'Un nuevo despertar'
“La raíz de la enfermedad, aunque sea vírica, es emocional, porque es lo que genera el bloqueo energético, que es la semilla de la enfermedad. Lo que ocurre es que solo en algunas patologías se detecta con claridad, como es el caso de la fibromialgia, pero en principio todas tienen el mismo inicio”

Griselda Vidiella, psicoterapeuta holística y directora del 'Centre Terapèutic Alternatiu de Catalunya'.

Griselda Vidiella, psicoterapeuta holítica y directora del Centre Terapèutic Alternatiu de Catalunya (FAC) en Barcelona, acaba de publicar su libro Un nuevo despertar (Ediciones Luciérnaga, 2016), en el que nos ayuda a comprender por qué las emociones tienen un impacto tan profundo en nuestro bienestar físico y psíquico y en nuestro estado de salud, y explica cómo reconocer nuestros bloqueos energéticos –que según esta experta en naturopatía se encuentran en el origen de las enfermedades–, realizar un autodiagnóstico, y elegir las terapias y procedimientos más apropiados para desbloquearnos y conseguir una mejor versión de nosotros mismos –la verdadera–, que nos permita apartarnos de las situaciones y personas que no nos convienen, y atraer solo lo positivo.

Un nuevo despertar

Afirmas que vivimos en un sistema trampa, y que hemos sido educados y preparados para querer destacar a nivel profesional y social y poseer bienes materiales, y que esto nos bloquea y enferma. ¿Qué consejos nos darías para liberarnos?

Los adultos, los que hemos crecido y nos han puesto en la pista de lo que tiene que ser, hemos ido desarrollando numerosos bloqueos a lo largo de nuestra vida. Esto está preparado desde hace muchísimos años, y hay mentes privilegiadas que saben cómo captar a las personas sin que se den cuenta, y generan unos sistemas de educación, con una base aparente muy racional y muy creíble, que nos impide ser conscientes de cómo nos inducen hacia un camino determinado, con un tipo de valores, un tipo de respuestas… Por ejemplo, si tienes unas notas excelentes serás una persona que accederás a unas determinadas carreras universitarias, y puedes lograr ser ‘ciudadano de primera’. Está muy resumido, pero básicamente es así, y nos lo han introducido en la mente desde niños. Y yo no estoy en contra de los estudios, que también constituyen una parte fundamental del desarrollo de la persona, pero hay otra parte, que es expresar quiénes somos y aprender a trabajar con el hemisferio derecho del cerebro, que es el que nos da una libertad impresionante para elegir, y esta parte es la que está totalmente virgen; no nos la han educado en absoluto. ¿Y qué podemos hacer? Pues está muy bien que la gente medite, haga yoga…, me encanta que lo hagan, pero mientras estemos bloqueados los bloqueos no permiten que entremos en la zona derecha del cerebro. Así que el primer paso consiste en limpiar la cinta que está programada, y esto se consigue eliminando los bloqueos. No es difícil, y todo el mundo lo puede hacer una vez se va desprogramando. Imagínate que los bloqueos son lastres que te impiden avanzar con la mente clara. El primer paso, entonces, es desbloquear, y a medida que te vas liberando de estos lastres empiezas a conectar con esa parte de tu cerebro derecho; ahí tenemos un baúl impresionante, una gran percepción extrasensorial que no significa ser brujo, ni ser raro, sino que todos lo llevamos incorporado, y es el área que nos permite sintonizar con nuestro entorno, ya sea con personas, situaciones…, y en una fracción de segundo identificar si algo o alguien nos conviene o no, si es un bien para nosotros o nos tenemos que apartar; es una especie de GPS. Y además nos permite conectar con nuestra parte más profunda, que es donde está la sabiduría.

¿Y cómo se puede evitar que los niños desarrollen esos bloqueos?

“El primer paso es saber detectar a qué grupo pertenece cada pequeño y hasta los diez años hacer clases con niños más creativos, más sensibles, y otras con niños más activos y un poco más abiertos. Esto permite que cada uno se forme dentro de su estructura, con fuerza, seguridad y autoestima. A partir de esa edad ya se pueden mezclar, pero ya con una base de reafirmación”

En el caso de los niños, entendiendo que lo que enferma realmente es que las personas no manifestemos nuestras emociones, porque quedan retenidas y esto genera bloqueos, y después la enfermedad, es obvio. Lo que hay que hacer es enseñarles a que comuniquen, a que expresen si están tristes, qué les pasa, si se enfadan dejarles que tengan su rabieta… Esto siempre con un control, claro, no estoy hablando de que los niños se comporten como salvajes, ni mucho menos.

Pero para ello la educación ha de cambiar. Actualmente hay un gran problema, y es el de mezclar a todo tipo de niños en las aulas. Esto es lo peor que se puede hacer porque hay niños, que pertenecen a una nueva generación, que son muy sensibles, son los niños índigo-cristal, que tienen unas directrices y no se les puede poner con una persona que sea tirana o muy agresiva porque van a encerrarse cada vez más en sí mismos, y se volverán introvertidos, inseguros, etcétera. Igual que a los otros también les irá muy mal estar con estos niños porque tenderán a tiranizarlos y se volverán más agresivos. Por tanto, el primer paso es saber detectar a qué grupo pertenece cada pequeño y hasta los diez años de edad hacer clases con niños más creativos, más sensibles, y otras con niños más activos y un poco más abiertos. Esto, hasta los diez años, permite que cada uno se forme dentro de su estructura, con fuerza, seguridad y autoestima. Y a partir de esa edad ya se pueden mezclar, que es como ha de ser, pero ya con una base de reafirmación. Esto es sumamente importante; en caso contrario, les creará problemas tanto a unos como a otros.

Y en casa lo que hay que hacer es dialogar, y si tu hijo quiere manifestarse, dejarle que se exprese. Esto es fundamental, porque en mi época se les decía ‘cállate, ahora no se habla, hablan los mayores, tú no entiendes de esto…’; era no, no y no, y coartar. Con solo aplicar estas pautas en la crianza y educación de los niños ya supondría un gran cambio a mejor porque crecerían sin bloqueos y serían las personas que son de verdad. Dicho esto, ya te puedes hacer a la idea de lo que nos ha ocurrido a las generaciones anteriores, y por eso nosotros tenemos tantos bloqueos.

¿Y cómo eliminamos esos bloqueos, qué tenemos que hacer para desbloquearnos? ¿Podemos hacerlo solos, o es necesario acudir a un profesional?

Mis pacientes a veces están frustrados porque algunos han trabajado mucho, haciendo psicoterapia, psicoanálisis…, y yo les digo ‘no te frustres, porque yo tampoco puedo desbloquearme a mí misma, es como si te quieres operar del corazón; no vas a poder porque el cuerpo energético es físico’. En esto la gente se equivoca, porque cuando se produce un bloqueo, hay una transformación molecular en esa energía y se vuelve densa, y es materia, y por mucho que tú pongas intención, aunque consigas no generar nuevos bloqueos, y eso ya es mucho, los que están son materia que se ha de liberar. En el libro explico todas las terapias que pueden hacer falta para esto, indicando qué terapias y con qué combinaciones pueden lograr un desbloqueo, incluso con meditaciones apropiadas. No se trata solo del plano emocional y mental. A mí me encanta ver cómo está despertando la conciencia de la gente y se involucran en su cambio; evidentemente, estarán mucho mejor si meditan o hacen yoga, que si se van al bar a tomar copas todo el día. En el libro explico de una manera muy sencilla en qué consiste cada bloqueo, cómo y por qué se ha producido, y cómo se manifiesta en nuestra vida, cómo nos frena, de qué forma nos impide avanzar. Y lo hago para que cada persona pueda hacerse con un auto-diagnóstico, y compruebe cuáles son los bloqueos que tiene, incluso por sí mismo.

El método Keymac

Has desarrollado un método de diagnóstico y tratamiento para curar trastornos físicos y emocionales, el método Keymac, ¿me puedes explicar en qué consiste y para qué tipo de personas está especialmente indicado?

En nuestro Centro trabajamos medicina holística, que es la que contempla todos los cuerpos de la persona a la vez: el cuerpo físico, el energético, el emocional, el mental y el esencial. Cuando viene un paciente no permito que me diga nada, porque si no, no le podría hacer el diagnóstico. Esta persona se sienta, y simplemente con las manos -no necesitamos ningún aparato- hacemos el reconocimiento, y hay bloqueos que se manifiestan visual y físicamente; yo se los hago tocar, y es clarísimo dónde están. Estamos hablando de formas densas. Si por ejemplo tiene un bloqueo en el cuello, evidentemente va a notar un grosor a lo mejor de cuatro centímetros. Y así en todo el cuerpo. Una vez realizada toda la lectura de bloqueos energéticos, se pasa al estado físico, a través de meridianos (mayores, menores; esto es un poco complejo). Y con esto elaboramos una especie de plano de la persona. Entonces explico al paciente qué hemos hecho y cómo funciona su cuerpo, porque es importantísimo para mí que se involucre y entienda qué le ha pasado, por qué le ha pasado, y hacia dónde vamos, porque así empieza a funcionar también como parte del equipo. Es como un recorrido en la vida de esa persona, y antes de comenzar la terapia se ratifica con la persona cada bloqueo, porque sabes en qué momento ocurrió, con quién, etcétera.

¿Es entonces el propio paciente el que confirma el origen de su bloqueo?

“Hay 32 posibilidades de terapia. Siempre me preguntan ‘¿la mejor terapia cuál es?’ Y yo explico que no hay una mejor, sino que debe ser la adecuada, y nunca es una sola. Hemos de saber cuál es la apropiada en cada momento para cada persona”

Sí, por ejemplo, hay un bloqueo que se llama de raíz, que es el de infancia, y que se manifiesta a los ocho años, y ya sabes que ha habido un problema importante de la persona a esa edad. Le preguntas cómo eran sus padres, o si ha experimentado la muerte de un ser querido a esa edad, que es una situación que también bloquea muchísimo, y con la respuesta ya puedes identificar si evidentemente corresponde al grado de bloqueo que has visto, y esto te ayuda a saber a qué edad ocurrió cada cosa. Es muy interesante, y en una hora obtienes una gran cantidad de información. Esto es la primera parte, el diagnóstico Keymac. En la segunda, dependiendo de todos los problemas que tenga esta persona, creamos un recorrido de tratamiento. Hay 32 posibilidades de terapia. Y es que siempre me preguntan ‘¿la mejor terapia cuál es?’ Y yo explico que no hay una mejor, sino que debe ser la adecuada, y nunca es una sola. Hemos de saber cuál es la apropiada en cada momento para esa persona. He tenido en consulta pacientes que vienen muy mal y me dicen ‘es que he hecho una regresión y estoy fatal’, y piensas cómo es posible que le hayan hecho a esta persona una regresión con lo mal que está. Esta terapia se ha de hacer al final de todo, y solo si está bien y si conviene.

¿La terapia se personaliza?

Total y absolutamente. Con el método Keymac hay puntos nuevos que aplicamos en cada terapia para poder disolver los bloqueos. Hay esencias Keymac que son para reabsorber los bloqueos, y a mí me encanta el trabajo personal. No solamente psicoterapia como ayuda, sino también una implicación del propio paciente en ejercicios: se les enseña a conectar, a descubrir quiénes son, un poco de kit de viaje para que tengan sus herramientas, y una vez que se hayan desbloqueado ya estén bien siempre, porque no puedes crear dependencia con los pacientes, y has de conseguir que se erradique todo lo que está mal, y proporcionarles un punto de partida con la claridad de ir hacia delante de una manera sana en todos sus cuerpos, y es lo que se consigue.

¿Y utilizáis también algún tipo de medicación, o son todo sustancias naturales?

“Los bloqueos de comunicación que tiene casi todo el mundo, sobre todo lo que nos callamos y no podemos decir, afectan directamente al sistema inmunológico, por lo que si tienes ese bloqueo tu sistema inmune va a estar más débil, y puedes contagiarte con enfermedades infecciosas”

Yo soy naturópata, y la medicación que aplicamos es de naturopatía; todo es natural, aunque con concentraciones fuertes. Nunca utilizamos química. No obstante, tenemos muchísimos pacientes, y con cáncer por desgracia trabajamos mucho porque hay buenos resultados, que están muy mal, porque no vienen recién diagnosticados, ya que primero comienzan el tratamiento convencional, y vienen personas a las que no les han dado buenas noticias, o a las que ya les han dicho que no hay nada que hacer. Y nos toca trabajar a este nivel. Muchas veces, cuando el paciente se empieza a encontrar mejor, se enfada y dice ‘tanta quimio no me ha servido de nada’, o incluso ‘voy a pedir que no me hagan nada’, y esto nosotros no lo permitimos porque nunca puedes poner a una persona entre la espada y la pared de escoger solo un tipo de medicina, porque la tradicional también hace su efecto y cumple su función, y siempre hemos de partir de la base de que las dos medicinas han de trabajar conjuntamente, y esto es lo que nosotros les decimos siempre a los pacientes. De hecho, si viene alguien que se ha de operar, nosotros no le vamos a operar. Lo que pasa es que si en vez de a ese nivel, habláramos del principio de la enfermedad, cambiaría mucho, porque se pueden resolver totalmente los bloqueos de tipo tumoral y cancerígeno, pero cuando están en el inicio. Y es que si tú no tienes bloqueos, no se puede generar un cáncer. El cáncer se genera dentro de la estructura, de la zona bloqueada, si hay un cambio, se transforma la molécula y rompe los códigos del ADN. No encuentran cómo se origina el cáncer porque lo buscan fuera, y lo generamos nosotros mismos a través de estos bloqueos, y si una persona no tiene bloqueos hay un montón de enfermedades que no va a desarrollar porque su cuerpo no va a generarlas. Hay estadísticas de otros países que trabajan las dos medicinas conjuntamente, y en donde ha bajado mucho el grado de enfermedad un montón.

La raíz de la enfermedad, aunque sea vírica, es emocional, porque es lo que genera el bloqueo energético, que es la semilla de la enfermedad. Lo que ocurre es que solo en algunas patologías se detecta con claridad, como es el caso de la fibromialgia, pero en principio todas tienen el mismo inicio. Y dirás, ¿pero si se trata de un contagio, cómo es esto posible? Pues también, porque los bloqueos de comunicación que tiene casi todo el mundo, sobre todo lo que nos callamos y no podemos decir, afectan directamente al sistema inmunológico, por lo que si tienes ese bloqueo tu sistema inmune va a estar más débil, y al estar débil es cuando puedes contagiarte con enfermedades infecciosas. Si no lo tienes tu sistema inmune está muy fuerte, y evitas un montón de problemas de salud.

Medicina holística como apoyo a la medicina tradicional

¿Tenéis también casos de médicos que os deriven pacientes?

Sí, muchos. Piensa que llevamos muchos años y hemos atendido a miles de pacientes, que están tratados a su vez por su médico, y un médico al que le guste su profesión cuando ve cambios positivos que el propio paciente le cuenta, y si esto se repite en varias ocasiones, nos llama y le explicamos cómo trabajamos -algo que que ellos pueden comprender muy bien-, y sin ningún problema nos envía sus pacientes cuando lo considera oportuno. Por ejemplo, tenemos muchos casos de niños con leucemia, porque por desgracia hay muchos que no admiten el trasplante, y cuando los médicos ven que el niño ha hecho nuestro tratamiento y ha mejorado, ellos mismos los mandan; aunque eso también depende del hospital. Otro tema en el que también nos derivan muchos pacientes es en el caso de mujeres que no pueden quedar embarazadas. Sobre todo en los últimos años hay muchísimas mujeres con este problema, hasta el punto de que nos preguntamos qué esta pasando. Lógicamente, no vendrán pacientes que tengan una atrofia en las trompas, por ejemplo, pero hay cantidad de casos en los que está bien ella, está bien él, y sin embargo no hay manera; es una pandemia. El problema suele ser que tengan bloqueada la zona de raíz que afecta a matriz, ovarios, directamente a todo el aparato reproductor. Cuando hay un bloqueo debilita totalmente el área, y la puede inflamar, según el grado. Y una mujer a la que le ocurra esto, por ejemplo porque sus padres se separaron cuando ella tenía entre diez y 14 años, que en la actual generación es muy frecuente (y esto es un ejemplo entre cien, porque hay muchas otras cosas que influyen), al detectar dónde está ubicado el bloqueo, y en el momento en que empieza a desbloquearse, y trabajando también a nivel físico potenciando el área reproductora, y controlando que el tema hormonal funcione correctamente, ya ves como esa zona empieza a fortalecerse, y tenemos montones de fotos en el instituto de niños que han nacido después de la terapia, y además salen guapos (risas). Al estar la madre en tratamiento y encontrarse bien anímicamente, supongo que la gestación es más adecuada y esto influye en el bebé.

Dices que una vez que nos hemos desbloqueado, a lo largo de la vida nos pueden seguir sucediendo cosas, o llevándonos disgustos que nos vuelvan a bloquear, ¿aprenden también vuestros pacientes a prevenir nuevos bloqueos?

Sí que aprenden, en eso somos muy pesaditos, porque es importante pero, además, hay una zona de bloqueos, que están en la zona central -y créeme que casi todo el mundo los tiene, pero hay grados- que nos separan de nuestro ‘yo’ superior, lo que nosotros llamamos esencia, que es la parte real que somos. Imagínate que naces con una semilla, si fueras una planta saldría un rosal, o saldría una margarita, pues cada persona tenemos nuestra semilla y desarrollaremos nuestra personalidad única, pero este tipo de bloqueos que digo nos aleja de este eje, y cuando esto sucede aparecen lo que llamamos ‘hologramas de personalidad’, y les ponemos este nombre porque se trata de una falsa personalidad, pero es la que vivimos, y nos impide ser quienes somos, y aparecen siempre problemas de autoestima, inseguridad, etcétera. Cuando desbloqueamos a una persona, evidentemente recuperamos esta área, y la persona reconecta -y a mí es lo que más me gusta de mi profesión-, y ves a esa persona fuerte, decidida, con una autoestima alta, y eso es lo que a posteriori le permite saber apartar de su vida lo que no le conviene, y atraer situaciones y personas que realmente le puedan hacer feliz. Si durante el resto de tu vida apartas determinadas situaciones negativas hay muchos conflictos que ya no tendrás que vivir. Evidentemente, si muere alguien a quien quieres mucho, eres humano y vas a sentirlo, pero simplemente vas a llorar mucho, o en ese momento te vas a permitir enfadarte, y liberando la emoción ya no bloqueas. Lo que es penoso es lo simple que es no bloquearnos. Por eso decía lo importante que es dejar que los niños expresen sus emociones.

¿Hay algún paciente al que te haya resultado especialmente difícil ayudar, o con quién el método Keymac no haya funcionado?

“Cuando vienen personas con adicciones de drogas, siempre aviso y les digo ‘mira, si no hay un tratamiento adicional y están ingresados, no perdáis el tiempo’, porque para mí es muy frustrante ver que aunque le desbloqueas ellos continúan con la adicción”

Sí, y a este respecto soy muy clara. Cuando me vienen personas con adicciones de drogas, yo siempre aviso y digo ‘mira, si no hay un tratamiento adicional y están ingresados, no perdáis el tiempo’, porque para mí es muy frustrante ver que aunque le desbloqueas ellos continúan con la adicción. Y les digo que por favor vayan a otro sitio porque a mí me gusta trabajar para ver los resultados y que esa persona mejore, no para entretener a nadie. Con la ludopatía sí que lo conseguimos, no me preguntes por qué, porque no lo sé, aunque la gran diferencia es que no hay una substancia a la que estén enganchados. Y luego hay otra enfermedad que es la ELA (esclerosis lateral amiotrófica), que yo lo paso muy mal porque no hay solución. Y siempre se ha de decir la verdad, porque no puedes engañar a nadie. Aunque solo he tenido unos seis casos en toda mi vida profesional, estas personas sí te digo que han hecho un cambio muy profundo, y se han preparado para el momento de la muerte; tomando conciencia. Hay un paciente, cuyo nombre no puedo decir, que ha hecho incluso un blog, y él sabe que va a morir y solo tiene 39 años, y es impresionante la capacidad que tiene y su cambio a nivel interior. No le vamos a poder curar, pero ha experimentado una reconexión con su ser. Todos han hecho un cambio muy grande. En los pacientes de cáncer que han venido al final, en algún caso también han fallecido, pero ha habido un 80% que han sanado; estoy hablando de las dos medicinas, no quiero colgarme los méritos. Pero nosotros ponemos a esa persona en disposición de que esté mejor para que pueda ser intervenida, o sea trasplantada, etcétera.

Otra realidad

La segunda parte de tu libro es mucho más controvertida porque entramos en un plano de creencias, pero a pesar de que pueda generar desconfianza has considerado que también era importante incluirlo…

Yo te hablo desde el corazón, y esta parte no la iba a escribir, porque soy la primera que sé lo controvertida que es, pero me dijeron ‘es el momento de mojarse’. He ejercido mi profesión durante 25 años sin que nadie se enterara de nada de esto, porque no hace falta, pero he hecho muchos cursos de metafísica, y cuando el paciente mejora, conecta con su esencia, y empieza a hacerse muchas preguntas. Y yo no les digo nada, sino que preparo a la persona para que ella sola conecte con esta parte, esto es lo que se ha de hacer, y así son independientes. Se trata de dar a la persona herramientas para que puedan conocer su verdad. A lo largo de todos estos años, haciendo trabajos y regresiones con 50 personas, y observando que cada una aporta una parte, compruebas que hay temas que se repiten; y eso es un hecho. Y yo en el libro lo cuento muy claro: ‘esto son mis vivencias, mis experiencias, y cada uno tiene que tener las suyas’. Mi aporte fue uno solamente: hay otra realidad. Hay mucha gente que me ha llamado -personas muy cerebrales- y me ha dicho ‘me he quedado muy sorprendido y me ha creado una curiosidad, y he empezado a investigar, y parece que sí’, y yo con esto ya me siento feliz. Además, en el libro también aviso de que a lo mejor hasta un punto ya tienen bastante, y prefieren no seguir leyendo. Igual que hay teorías e historias, y algunas las aceptamos y otras no, esta es una más, pero si no la manifestamos, si no la damos a conocer, este es el gran problema de nuestro mundo. ¿Y sabes por qué ocurre? Porque se ha malinterpretado tanto el mundo metafísico -y soy la primera que me he avergonzado de programas y cosas que he oído y me ponen enferma-, que una persona con inteligencia y unos estudios, que tiene manifestaciones de este tipo, sabe qué va a generar si lo cuenta, por toda la falsa información que hemos escuchado durante tantos años, pero hay muchísima gente -muchos políticos, catedráticos, o con cargos importantes- que han tenido experiencias que yo cuento en mi libro, pero no lo dicen ni locos. Y si todos tuviéramos el valor de decir ‘vamos a salir del armario’, quizá se vería como normal. Y los niños que nacen a partir de hace unos años, todos ellos tienen percepciones a este nivel, porque es un adelanto generacional.

Si hay algo de nuestro cuerpo que no utilizamos al cien por cien seguramente sea el cerebro, que utilizamos en una proporción increíblemente baja, y a nadie se le ocurre pensar, ‘caray, como puede ser que todos mis órganos sean funcionales y tenga depositado un cerebro con una masa, con un peso, del que solo aprovecho un 11%’, y creo que esta reflexión la tendríamos que hacer todos. Hay una parte del cerebro que no está estimulada. Es como si tienes una casa en la que a alguien se le ocurrió poner una puerta que no se ve por el dibujo de la pared, y aunque tiene 400 metros cuadrados, como no ves esa entrada, vives en 75 metros cuadrados. Es similar a lo que pasa con nuestro cerebro. Sin embargo, los niños índigo, de los que hablo en el libro, ya vienen con esa puerta abierta, con esa conexión hecha. Y no son diferentes a nosotros, simplemente nacen sin puerta, pero a través del trabajo a todo el mundo se le puede abrir. Y no hemos tenido ningún paciente que haya hecho cursos -porque a esto en la terapia normal no llegamos- al que no se le haya abierto esta puerta. Una persona cuando sana, cuando está bien, se empieza a hacer preguntas, y para responderlas están los cursos. Es lo que explico en la segunda parte del libro. Pero jamás he tenido un paciente que no haya sido capaz de conectar con ese hemisferio derecho; hay ejercicios para ello, es como ir al gimnasio, que no puedes pretender hacer cien flexiones el primer día que llegas, pero no es algo externo a nosotros, sino que nos pertenece.

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'Fuente: 'Grupo de Expertos en Medicina Estética Oncológica (GEMEON)''

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