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Salud al día
Esclerosis lateral amiotrófica
Aunque la ELA es una enfermedad incurable y fatal, en los últimos 20 años se han desarrollado nuevos fármacos y terapias que ralentizan su progresión y mejoran la calidad de vida de los enfermos. Su lucha continúa.
Escrito por María Dolores Tuñón, Licenciada en Medicina por la Universidad de Alcalá de Henares
Revisado por Dr. José Antonio Nuevo González, Especialista en Medicina Interna. Servicio de Urgencias del Hospital Gregorio Marañón de Madrid

Síntomas de la ELA

La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) suele comenzar a manifestarse a partir de los 50-55 años en las formas esporádicas, o bien a los 11 en las formas familiares. Se produce una debilidad muscular progresiva (que suele comenzar en una mano o un brazo), acompañada de pérdida de coordinación, que dificulta realizar actividades tan comunes como tragar, subir escaleras o levantar objetos. Entre otros síntomas, el paciente de ELA puede tener, además, calambres musculares –sobre todo tras haber realizado algún ejercicio– y algún trastorno del habla.

A medida que avanza la enfermedad, se ven involucrados más grupos musculares; hay una afectación de la musculatura distal de las extremidades (manos y pies), con fasciculaciones, exaltación de los reflejos y espasmos. Las fasciculaciones son contracciones breves e involuntarias de algún músculo, que se pueden ver por debajo de la piel y no producen ningún tipo de movimiento.

La ELA suele avanzar hacia una parálisis completa. Aunque a diferencia de otras enfermedades neurológicas, en el caso de la ELA no se presentan trastornos de la sensibilidad, afectación de esfínteres, ni pérdida de la capacidad intelectual o de la función sexual. La enfermedad tampoco afecta a los músculos de los ojos, por lo que se conserva hasta el final la capacidad para realizar movimientos oculares. 

En las formas bulbares las manifestaciones se centran en la mala pronunciación o disartria, que puede evolucionar a la incapacidad total para hablar. También es característica en la ELA la dificultad para tragar o disfagia, que conlleva un buen número de complicaciones como las broncoaspiraciones y la desnutrición. La afectación respiratoria también se produce en estas formas por la parálisis del diafragma condicionando una progresiva insuficiencia respiratoria que desemboca en la asistencia ventilatoria en muchos casos.

Actualizado: 5 de Agosto de 2016

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10%
de la población española sufre dermatitis atópica
'Fuente: 'XII Congreso Mundial de Dermatología Pediátrica y la Asociación Española de Pacientes y Familiares de Dermatitis Atópica’'

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