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Salud al día
Escoliosis
La escoliosis es una desviación de la columna vertebral que origina una curva. La gravedad, el pronóstico y los síntomas dependerán de la magnitud de la curva, la edad de aparición, y la localización y características de la lesión.
Escrito por Natalia Bermejo Rubio, Licenciada en Medicina por la Universidad de Alcalá de Henares
Revisado por Dr. Pablo Rivas, Especialista en medicina interna

Diagnóstico de la escoliosis

Cuando hablamos del diagnóstico de la escoliosis, ante una referencia tras un examen escolar rutinario, un antecedente familiar de escoliosis, un dorso curvo, una asimetría de la cintura o los hombros, la cuestión principal debería ser: ¿Se trata de una deformidad postural o estructural?

La forma más habitual de detectar la escoliosis es mediante la prueba de Adams, que detecta la giba (chepa) costal con el tronco en flexión en las deformidades estructurales. Si se constata una diferencia en la longitud de los miembros inferiores, o un desequilibrio pélvico, estos datos sugieren la posibilidad de una actitud postural.

Típicamente, las curvas torácicas en la escoliosis idiopática son derechas (vértebra vértice hacia la derecha), las toracolumbares son izquierdas, y las lumbares también izquierdas.

Diagnóstico clínico de la escoliosis

La deformidad se presenta tanto en niños como en adultos, pero en estos, además, la curva escoliótica se expresa con el dolor. La exploración clínica debe determinar los siguientes aspectos:

  • Dermografismo (alteraciones en la piel) sobre la zona de las vértebras para determinar la curva.
  • Altura de los hombros.
  • Ángulo toracobraquial (relativo al tórax y al brazo).
  • Ubicación de las escápulas u omóplatos.
  • Giba o joroba en la visión lateral con inclinación del tronco.
  • Altura de las crestas ilíacas.

Diagnóstico radiológico de la escoliosis

La serie radiológica escoliótica incluye:

  • Telerradiografía (radiografía de toda la columna) de columna en bipedestación.
  • Bending test: radiografía dinámica en decúbito supino (tumbado boca arriba) en máxima inclinación lateral derecha/izquierda para valorar el grado de flexibilidad de la curva.
  • Radiografía lateral de la legión lumbosacra para la detección de espondilolistesis (deslizamiento hacia delante de una vértebra sobre la otra, habitualmente una vértebra inmediatamente inferior o sobre el sacro) asociada.
  • Radiografía de la mano izquierda.

Siempre hay que medir el ángulo de Lippmann-Cobb para establecer el grado de curvatura escoliótica: tras trazar una línea por el platillo o superficie superior de la vértebra límite superior y otro por el inferior de la vértebra límite inferior, se dibujan las perpendiculares a ambas. Estas perpendiculares dibujan, al cruzarse, el ángulo de la curva. En las exploraciones sucesivas, deben hacerse las mediciones utilizando siempre las mismas vértebras. Dependiendo de Ia magnitud en grados, se distinguen curvas leves, moderadas, graves, y muy graves.

En realidad, la gravedad, el pronóstico y la clínica de la escoliosis dependen también de la edad de aparición y de la localización y las características de la deformidad.

El TAC puede estar indicado en algunos casos más graves o en casos de escoliosis congenita, y para planificar mejor un tratamiento quirúrgico, aunque con el riesgo de la radiación. La resonancia magnética puede ayudar en casos en los que se sospeche que puede haber daño en el canal medular.

Actualizado: 21 de Octubre de 2016

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