Faringitis
Escrito por María Dolores Tuñón, licenciada en Medicina por la Universidad de Alcalá de Henares
El tabaco, el alcohol y las comidas muy calientes pueden lesionar la mucosa faríngea y favorecer la aparición de faringitis, una afección frecuente que provoca dolor de garganta, molestias al deglutir y fiebre.

Tratamiento de la faringitis

No existe un tratamiento inicial establecido para la faringitis. Se comienzan a tratar los síntomas que ocasiona la infección mediante:

  • Una buena hidratación (beber mucha agua y el empleo de humidificadores en el hogar) y reposo.
  • Analgésicos para calmar el dolor de garganta, como paracetamol e ibuprofeno.
  • Antipiréticos para bajar la fiebre; se pueden emplear los mismos fármacos del punto anterior.
  • Mucolíticos como la acetilcisteína, que disminuyan la viscosidad del moco faríngeo.
  • Lavados con suero salino de la faringe y las fosas nasales para arrastrar los agentes irritantes.

En pacientes con enfermedad crónica, es imprescindible mantener la calma. Se trata de pacientes propensos a desarrollar un cáncer de faringe, pero con el adecuado seguimiento se trata de un riesgo controlado. El miedo continuo a desarrollar un cáncer puede degenerar en depresión y ansiedad, por lo tanto, será muy importante la tranquilidad del paciente.

El tratamiento antibiótico es específico para cada uno de los gérmenes que infectan la faringe. Debe iniciarse antes de los resultados del cultivo. Suele emplearse una penicilina, o un macrólido en caso de que el paciente sea alérgico a la penicilina. En cuanto a las penicilinas, suelen usarse benzatina o amoxicilina, ya sea en inyección intramuscular o por vía oral; este tratamiento se prologará durante 10 días.

Los macrólidos como la azitromicina son una buena alternativa. La eficacia clínica es similar en ambos antibióticos.

En el caso de que la infección sea por causas víricas el fármaco de elección es el aciclovir por vía oral.

El edema de úvula precisa una inyección intravenosa de corticoides, que resulta eficaz en la gran mayoría de los casos. Si no hay mejoría, se recurre a intubar al paciente para que respire con normalidad. En los raros casos en los que se repite el episodio, se recomienda la uvulectomía (extirpación de la campanilla).

En el caso de que la amigdalitis se repita con frecuencia, se recomienda recurrir a la amigdalectomía (extirpación de las amígdalas); se trata de una intervención que requiere anestesia general y es de corta duración.

 

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Actualizado: 28/04/2014

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