Glaucoma
Escrito por Silvia Chacón Alves, licenciada en Medicina por la Universidad de Alcalá de Henares
El glaucoma es un trastorno ocular grave que puede llegar a provocar ceguera. Los afectados no suelen tener síntomas durante años, por lo que consultar al oftalmólogo es la única forma de detectarlo precozmente.

Glaucoma de ángulo estrecho

El glaucoma de ángulo estrecho consiste en elevaciones episódicas de la presión ocular por un bloqueo repentino en la salida del humor acuoso hacia la cámara anterior. También recibe el nombre de ataque de glaucoma agudo.

Es menos frecuente que el anterior (aproximadamente su frecuencia es del 5%) y suele tener una predisposición anatómica: ojos con cámara anterior estrecha, ojos pequeños, normalmente con hipermetropía.

Es más habitual en pacientes con más de 50-60 años, sobre todo en mujeres. El ataque de glaucoma suele afectar a un ojo y se produce por dilatación de la pupila (en ambientes oscuros, ante situaciones de miedo, o por el uso de fármacos que dilatan la pupila, los llamados midriáticos) en pacientes predispuestos anatómicamente.

Clínica del glaucoma de ángulo estrecho

Dolor intenso que comienza de forma aguda y que puede irradiarse hacia la nuca, la frente y la mandíbula. También es frecuente que aparezcan vómitos y náuseas, de tal forma que puede confundirse con una alteración digestiva.

Las personas con glaucoma de ángulo estrecho suelen notar halos de colores alrededor de las luces en el ojo afectado, así como emborronamiento de la visión. Antes del ataque agudo pueden percibir estos síntomas de forma ocasional pero retornando a la normalidad, por eso el paciente puede no darse cuenta o no darle importancia, pero sí es importante identificarlos para llegar a un diagnóstico y tratamiento precoces.

Otros síntomas que también pueden aparecer son el enrojecimiento del ojo afectado, la pupila dilatada y el ojo duro a la palpación.

Diagnóstico

Además de los síntomas que describe el paciente, en la exploración se encontrarán hallazgos que permitirán llegar al diagnóstico: presión intraocular muy elevada, superficie del ojo turbia y deslustrada, iris descolorido, ojo duro, dificultad de visualización del fondo de ojo con el oftalmoscopio, cámara anterior estrecha o colapsada, etcétera.

Tratamiento del glaucoma de ángulo estrecho

El ataque de glaucoma agudo es una urgencia que requiere atención inmediata. El tratamiento definitivo del glaucoma por cierre angular o de ángulo estrecho es quirúrgico, pero se inicia con un tratamiento farmacológico.

Los objetivos del tratamiento serán disminuir la presión intraocular, permitir que la córnea recupere su transparencia y aliviar el dolor.

  • Lo primero que hay que hacer ante un ataque de glaucoma agudo es disminuir la presión intraocular, para lo que se emplearán diuréticos osmóticos, como el manitol y los inhibidores de la anhidrasa carbónica, para disminuir la producción de humor acuoso.
  • Posteriormente se administrarán corticoides tópicos para disminuir la inflamación, y mióticos como la pilocarpina, para romper el bloqueo pupilar.
  • También se pueden emplear hipotensores como los betabloqueantes.
  • Cuando sea necesario se darán fármacos en función de los síntomas: para disminuir el dolor, las náuseas, y sedantes.

Puesto que los factores anatómicos persisten a pesar de resolver el cuadro agudo, se debe proceder a la cirugía para corregirlos. Además, aunque en el primer ataque se puede desbloquear la pupila con medicamentos, en los ataques sucesivos será cada vez más difícil conseguir el desbloqueo, y será necesaria una cirugía más agresiva para conseguir la comunicación de ambas cámaras.

Si han pasado menos de seis horas desde el inicio del ataque, la cirugía se realizará al día siguiente, pero si han pasado más de seis horas la cirugía debe ser inmediata.

La operación consiste en la creación quirúrgica de una comunicación entre la cámara posterior y la anterior. Recibe el nombre de iridotomía, y puede realizarse mediante la apertura del globo ocular (iridectomía periférica), o sin la apertura del globo ocular (iridotomía por láser). La más empleada es la última, solo en casos excepcionales se realizará con apertura del globo.

Es preciso actuar quirúrgicamente en el otro ojo de forma profiláctica, ya que también está predispuesto al ataque.

 

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Actualizado: 09/04/2014

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