Hernia discal
Escrito por Natalia Bermejo Rubio, licenciada en Medicina por la Universidad de Alcalá de Henares
Una buena higiene postural, el tratamiento farmacológico y la fisioterapia suelen dar buenos resultados con la hernia discal. La cirugía está indicada en los pacientes con dolor incapacitante y rebelde al tratamiento.

Síntomas de una hernia discal

La clínica inicial de la hernia discal puede ser lumbalgia (dolor en zona lumbar) y dolor a la percusión, junto con otros síntomas como contractura de los músculos adyacentes a la columna; además, es típico que este dolor aumente con la flexión de la columna y al estar de pie, y suele mejorar al tumbarse.

Entre los síntomas de la hernia discal, es habitual también que el dolor se irradie al miembro inferior (lo que se llama ciática) siguiendo el recorrido de la raíz que está siendo comprimida. El dolor se reproduce típicamente con maniobras exploratorias:

  • La maniobra de Lasègue: elevación pasiva de la pierna extendida con el paciente tumbado boca arriba, y es positiva si aparece dolor con una angulación menor a 60 grados.
  • La maniobra de Bragard: es igual que la de Lasègue, pero además con dorsiflexión realizada por movilización del pie por el explorador.

Ambas maniobras estiran fundamentalmente las raíces L5 y S1, es decir, la zona más típica de hernia discal lumbar.

Sin embargo para L2 a L4 son:

  • Lasègue invertido: elevación de la pierna recta invertida, con el paciente tumbado boca abajo.
  • Lasègue cruzado: la elevación de una pierna produce dolor en la otra (en ese lado es en el que está la lesión).

Radiculopatía

El paciente puede presentar alteraciones sensitivas (hipoestesia, parestesias) o alteración de reflejos y, aunque en menor medida, también pueden presentarse déficits motores en el territorio correspondiente al recorrido de la raíz nerviosa comprimida.

Las manifestaciones típicas de la afectación de cada raíz, en hernias posterolaterales, son:

  • Hernia discal L1-L2 (raíz L2): dolor y/o alteración de la sensibilidad en cara anterior del muslo, con debilidad para la flexión de la cadera.
  • Hernia discal L2-L3 (raíz L3): dolor y/o alteración de la sensibilidad en cara anterior del muslo y rodilla, con debilidad para la flexión de la cadera y extensión de la rodilla.
  • Hernia discal L3-L4 (raíz L4): dolor y/o alteración de la sensibilidad en el muslo, la rodilla y la cara interna de la pierna. Puede haber ausencia del reflejo rotuliano (extensión de la pierna al golpear suavemente el tendón rotuliano mientras la pierna cuelga en ángulo recto con el muslo), y dificultad para la extensión de la rodilla, con atrofia del cuádriceps.
  • Hernia discal L4-L5 (raíz L5): dolor en cara posterolateral del muslo y lateral de la pierna hasta el dorso del pie y primer dedo. Hay disminución de fuerza para la dorsiflexión del pie y primer dedo.
  • Hernia discal L5-S1 (raíz S1): dolor irradiado por cara posterior del muslo y pierna hasta la planta y borde lateral del pie y quinto dedo, con alteraciones de la sensibilidad en el mismo territorio. Ausencia del reflejo aquíleo (contracción de los músculos de la pantorrilla al golpear el tendón de Aquiles, produciéndose flexión plantar) y debilidad para la flexión plantar del pie.

Hernia discal cervical

Aunque lo más frecuente es que las hernias discales se produzcan a nivel lumbar, también pueden producirse a nivel cervical, la patogenia lógicamente es la misma que en las lumbares.

El término cervicobraquialgia se utiliza para describir el dolor cervical que se irradia por el miembro superior (al igual que en el miembro inferior el termino es lumbalgia).

A nivel cervical, las hernias discales se suelen dar en los espacios C6-C7 (principalmente) y C5-C6 y, al igual que las hernias lumbares, suelen ser de localización posterolateral

En la exploración de la hernia cervical también hay dos puntos característicos:

  • Signo de Spurling: el examinador hace un movimiento como si tirara de la cabeza del paciente (el cual tiene la cabeza extendida y rotada hacia el lado sintomático) sujetando desde la base craneal. El signo es positivo si se desencadena dolor con la maniobra).
  • Al levantar las manos sobre la cabeza el paciente suele notar alivio en el dolor.

Las manifestaciones de la alteración de la raíz nerviosa a nivel cervical son:

  • Hernia discal C4-C5 (raíz C5): dolor y/o alteración de la sensibilidad en el hombro y cara lateral del brazo, con debilidad de la musculatura que realiza los movimientos de flexión y separación del brazo).
  • Hernia discal C5-C6 (raíz C6): dolor y/o alteración de la sensibilidad en la cara lateral del antebrazo que llega hasta los dedos pulgar e índice de la mano, con disminución (y hasta desaparición) de los reflejos bicipital (flexión del antebrazo sobre el brazo al golpear suavemente el tendón del músculo con el codo en semiflexión) y/o estiloradial (flexión del antebrazo al golpear suavemente en el codo con el antebrazo en posición flexora sobre el brazo), y debilidad para la flexión del codo y pronación (poner el antebrazo de manera que la palma de la mano mire hacia arriba).
  • Hernia discal C6-C7 (raíz C7): dolor y/o alteración de la sensibilidad en cara extensora de miembro superior, tercer dedo y parte del cuarto dedo de la mano. Ausencia del reflejo tricipital (extensión súbita del antebrazo al dar golpes suaves en el tendón del músculo tríceps, situado en el codo, mientras el antebrazo cuelga en ángulo recto con el brazo) y debilidad de la musculatura extensora del codo y flexora de la muñeca.
  • Hernia discal C7-D1 (raíz C8): dolor y/o alteración de la sensibilidad en la cara medial del antebrazo irradiado al quinto dedo y borde cubital del cuarto dedo de la mano. Debilidad en la musculatura de la mano y, a veces, reflejo tricipital inexistente.
 

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Actualizado: 06/06/2014

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