23 de mayo de 2012
La mayor parte de las personas con hipertensión, al menos en las fases iniciales, no suelen tener síntomas, o estos son muy leves. Por eso se la conoce como “el asesino silencioso”.
La prevalencia global en España es del 34%, y en mayores de 65 años llega al 68%. Por lo que es importante conocer la enfermedad y saber qué se puede hacer para intentar un mejor control. Es fundamental saber que un paciente hipertenso puede tener la presión arterial controlada, pero nunca deja de ser hipertenso, y si descuida las medidas de control o incumple el tratamiento, el riesgo de complicaciones aumenta mucho.
Es importante mantener desde jóvenes unos estilos de vida saludables: dieta mediterránea rica en frutas y verduras, predominio del pescado sobre la carne, y baja en sal y grasas; mantener un peso adecuado y evitar el sedentarismo, siendo recomendable realizar una actividad física acorde a las características, edad y capacidad del individuo. En aquellos pacientes fumadores es prioritario el abandono definitivo del hábito tabáquico.
Practicar ejercicio moderado y adaptado a las posibilidades de cada individuo es una excelente forma de mejorar el control de la presión arterial, además de ayudar con otros factores de riesgo: mejorar la diabetes y el colesterol, y mantener o conseguir un peso adecuado.
En este caso el ejercicio se considera eficaz cuando se realiza al menos durante 30 minutos, todos o casi todos los días de la semana, con intensidad moderada. A menos que el médico lo considere oportuno es mejor evitar realizar ejercicio extenuante. Los ejercicios más recomendables serían caminar, trote suave, bailar, nadar, montar en bicicleta, etcétera.
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Se recomienda la dieta mediterránea, que se caracteriza por la abundancia de productos frescos de origen vegetal (frutas, verduras, cereales, patatas, frutos secos...), la escasez de productos ricos en azúcares refinados y carnes rojas, la presencia del aceite de oliva como la principal fuente de grasa, y la ingesta de queso, yogurt, pollo y pescado en cantidades moderadas, lo cual se considera una alimentación ideal para la prevención de las enfermedades cardiovasculares.
La ingesta calórica debe ser adecuada para mantener el peso ideal, y en la hipertensión es muy importante limitar la ingesta de sal. En relación con el consumo de alcohol, en ningún caso el médico promoverá el consumo de bebidas alcohólicas como un instrumento para la prevención cardiovascular.
“Disponemos de fármacos eficaces para prevenir la enfermedad tromboembólica venosa, la clave es identificar a las poblaciones de riesgo."
90% de los cánceres de próstata se puede curar mediante la técnica de la braquiterapia
Además de ser más eficaz, esta técnica, que se basa en la utilización de radiaciones ionizantes diminutas que se insertan en contacto con el tumor o muy cerca de él, tiene menos efectos secundarios.
Fuente: V Congreso Mundial de Braquiterapia