23 de mayo de 2012
Tratamiento en el momento agudo
Durante los primeros minutos del ataque puede aparecer la arritmia más grave de todas: la fibrilación ventricular, donde los latidos inestables del corazón son del todo ineficaces. Si no se aplica tratamiento de inmediato se producirá la muerte. Los pacientes con infarto suelen llegar al hospital una vez transcurridas las primeras 4-6 horas. Con el fin de reducir la elevada mortalidad prehospitalaria, se han desarrollado programas de asistencia urgente que permiten desplazar al paciente rápidamente en una ambulancia con personal y material especializados.
Tratamiento hospitalario
Una vez que el individuo llega al hospital, se inician los estudios diagnósticos y se inicia el tratamiento administrando al paciente oxígeno y medicamentos que restablezcan su flujo sanguíneo.
Es obligatoria la vigilancia de las constantes vitales como la tensión arterial, el ritmo cardiaco…
Tratamiento del dolor
El dolor del infarto agudo debe tratarse inmediatamente con fármacos potentes como la morfina.
Antiagregación y anticoagulación
Se debe administrar ácido acetilsalicílico (antiagregante) cuanto antes para prevenir que se formen coágulos adicionales. La heparina es un anticoagulante, su efecto es mucho más potente que el de los antiagregantes, y por ello se indica en aquellos casos con mayor riesgo de sufrir complicaciones por formación de trombos.
Nitroglicerina
Es un nitrato y su acción consiste en disminuir las necesidades de oxígeno del músculo cardiaco, por lo que disminuye también el dolor.
Otros fármacos
Como los betabloqueantes y diuréticos de tipo IECA. Los primeros hacen que el corazón funcione más lentamente, disminuyendo así las necesidades de oxígeno del músculo cardiaco. Los inhibidores de la enzima convertidota de angiotensina (IECA) disminuyen la presión sanguínea, con lo que facilitan el trabajo del corazón al oponer menos resistencia.
Trombolisis (desintegración del trombo)
Su función es disolver los coágulos que bloquean el flujo de sangre. Su máximo beneficio se obtiene durante las seis primeras horas desde el inicio del ataque, prefiriéndose su uso antes de la tercera hora. Si se administran dentro de este periodo de tiempo mejoran la supervivencia del paciente y reducen el tamaño del infarto, pero más allá de las doce horas no aportarán beneficios.
Angioplastia
Es otro modo de desintegrar el coágulo, pero de forma invasiva. Consiste en realizar un cateterismo hasta la arteria del corazón que se encuentra bloqueada. Una vez situado, se insufla una especie de globo que abre la arteria ocluida, restaurándose de esta forma la circulación sanguínea. Otras veces se utilizan unos dispositivos metálicos (stent) que se colocan en la arteria para mantenerla abierta. Esta técnica es mucho más eficaz que la trombolisis pero solo se utilizará cuando ésta última no pueda realizarse, cuando el infarto sea de alto riesgo (presenta signos que predicen una mala evolución) y cuando ya han pasado más de tres horas desde el inicio de los síntomas.
Cirugía
Pocas veces es posible realizar cirugías de carácter urgente en el transcurso de un ataque cardiaco. Se conoce como cirugía de derivación y consiste en puentear la arteria ocluida con otros vasos por los que circulará la sangre.
Tratamiento posterior al ataque
Esta fase del tratamiento consiste en la recuperación del corazón y en la prevención de futuros ataques.
Una vez que ha pasado el ataque, no es necesario que el paciente permanezca en completo reposo; de hecho, durante las dos primeras semanas se debe instar al paciente a que incremente su actividad con ejercicios suaves como caminar por su casa y al aire libre, así como reanudar la actividad sexual. Después de estas dos semanas, el médico deberá ofrecer al paciente instrucciones que regulen su actividad física basándose en la tolerancia del paciente.
Como tratamiento farmacológico, se suelen usar a largo plazo medicamentos que aumentan la supervivencia del paciente como: los betabloqueantes, los IECA, el ácido acetilsalicílico y las estatinas (reducen los niveles de colesterol).
En casos graves pueden ser a veces necesarios ciertos procedimientos más agresivos como la implantación de un desfibrilador (dispositivo que somete al corazón a una descarga eléctrica uniforme cuando detecta una alteración en el ritmo cardiaco) o intervenciones quirúrgicas.
Mantener el peso dentro de unos límites saludables y evitar los alimentos con alto contenido en grasa o colesterol, son pasos fundamentales a la hora de recuperarse de un infarto. Lo mismo ocurre con el tabaco; las personas que han sufrido un infarto deberán considerar seriamente la posibilidad de abandonar el hábito tabáquico para mejorar su salud cardiovascular.
“Disponemos de fármacos eficaces para prevenir la enfermedad tromboembólica venosa, la clave es identificar a las poblaciones de riesgo."
90% de los cánceres de próstata se puede curar mediante la técnica de la braquiterapia
Además de ser más eficaz, esta técnica, que se basa en la utilización de radiaciones ionizantes diminutas que se insertan en contacto con el tumor o muy cerca de él, tiene menos efectos secundarios.
Fuente: V Congreso Mundial de Braquiterapia