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Salud al día
Insomnio
El 50% de los adultos padece insomnio en algún momento de su vida, un trastorno que casi siempre es un síntoma de otro problema y, por lo tanto, para tratarlo es necesario actuar sobre la causa que lo origina.
Escrito por Diana Forero Morantes, Bióloga
Revisado por Dr. José Antonio Nuevo González, Especialista en Medicina Interna. Servicio de Urgencias del Hospital Gregorio Marañón de Madrid

Causas del insomnio

Casi la mitad de la población ha sufrido en algún momento episodios de insomnio. Saber qué nos impide dormir es una de las claves para poder tratar este trastorno. Estas son algunas de las causas de insomnio más comunes:

Mala higiene del sueño y hábitos inconvenientes

La falta de horarios regulares para acostarse o levantarse y los frecuentes cambios de hábitos, alteran el ciclo normal de sueño-vigilia, dando lugar a una escasa propensión al sueño nocturno y a una tendencia a la somnolencia diurna. El abuso de sustancias excitantes como café, , refrescos con cola y fármacos estimulantes del sistema nervioso central, contribuyen también a la aparición de insomnio. El alcohol puede facilitar el inicio del sueño, pero posteriormente lo fragmenta.

Insomnio psicofisiológico

En general, las personas tienden a asociar el dormitorio y los ritos preliminares al acostarse (colocarse el pijama, lavarse los dientes, etcétera) con el sueño. El insomnio psicofisiológico consiste en una reacción inversa, en la que se desarrolla una progresiva asociación de la habitación y la cama con la vigilia. Este trastorno es frecuentemente situacional, relacionado con un evento estresante determinado.

Alteraciones psiquiátricas

La mayoría de los pacientes con insomnio crónico presentan alguna alteración psicopatológica como depresión o ansiedad, y en algunos casos psicosis y dependencia de alcohol o drogas. La depresión causa el acortamiento del tiempo total de sueño por despertar precoz asociado a la incapacidad del individuo para reanudar el sueño interrumpido; y el trastorno por ansiedad ocasiona dificultad para conciliar o mantener el sueño.

Alteraciones cronobiológicas

Las alteración del ciclo sueño-vigilia con respecto a los periodos día/noche, provoca que el sujeto no pueda dormir cuando lo desea, dando lugar a la aparición de periodos de sueño o vigilia a horas inapropiadas, con la queja consiguiente de insomnio o somnolencia diurna. Estas alteraciones pueden ser:

  • Adelanto de fase: el periodo intrínseco del ritmo circadiano humano se acorta con la edad, provocando el patrón característico de dormirse temprano y despertarse precozmente.
  • Retraso de fase: dificultad severa para iniciar el sueño a la hora convencional o deseada, y dificultad extrema para levantarse a la hora prevista. En consecuencia, el tiempo total de sueño se acorta.
  • Ritmo vigilia-sueño irregular: los periodos de sueño y vigilia se distribuyen caóticamente durante el día y la noche. Se produce un sueño fragmentado y disperso a lo largo del día, aunque la cantidad total de sueño es normal.
  • Trabajo en turnos cambiantes: los cambios de turno laboral pueden ocasionar insomnio o excesiva somnolencia de forma transitoria.
  • Síndrome del cambio rápido de zona horaria (Jet lag): el ciclo de sueño-vigilia se desajusta temporalmente como consecuencia de la falta de sincronización horaria que ocurre durante los viajes transoceánicos en avión, debido a la diferencia horaria existente entre el punto de partida y el de llegada.
  • Pseudoinsomnio: es un trastorno en el que el sujeto afirma que no duerme, mientras el estudio polisomnográfico muestra unos ciclos de sueño normales. Se presenta en pacientes con un trastorno psicopatológico subyacente.
  • Insomnio por enfermedades médicas y neurológicas: diversas enfermedades pueden producir insomnio debido a la presencia de síntomas nocturnos como dolor, tos, reflujo gastroesofágico, nicturia, etc, que pueden dificultar la conciliación o el mantenimiento del sueño. Entre las enfermedades neurológicas que pueden ocasionar insomnio están las cefaleas nocturnas, las enfermedades degenerativas, el traumatismo craneoencefálico y el síndrome postraumático.
  • Insomnio familiar fatal: es una enfermedad que se desarrolla progresivamente, y se transmite genéticamente de forma dominante. Inicialmente se presenta una dificultad para consolidar el sueño, que evoluciona posteriormente hacia una incapacidad total para iniciar y mantener el sueño. Además, se presenta con hiperactividad vegetativa, temblor, mioclonías, ataxia, distonía y signos piramidales, la progresión hacia el coma y, finalmente, la muerte.
  • Movimientos periódicos de las extremidades (mioclonía nocturna): son contracciones repetitivas y rápidas del músculo tibial anterior, con extensión del primer dedo del pie, seguida a veces de flexión de la cadera, la rodilla y el tobillo; tales movimientos se producen cada 20 o 40 segundos, en lapsos largos durante el sueño, y hacen que el sujeto se despierte de forma parcial o completa.
  • Síndrome de las piernas inquietas: consiste en la percepción de sensaciones desagradables en las piernas, con una irresistible necesidad de moverlas, o incluso deambular, para aliviarse. Esta incomodidad aparece en los periodos de inactividad, particularmente por la noche, en la transición de la vigilia al sueño. Este trastorno es común y afecta al 10% de la población.
  • Insomnio primario: se trata de una perturbación crónica del mecanismo del sueño, que altera su duración y su calidad, sin que el individuo tenga algún trastorno médico o psiquiátrico. Puede ser una situación transitoria o permanente, y su inicio suele coincidir con situaciones de estrés.

Actualizado: 1 de Agosto de 2017

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Salud en cifras

470%
pueden aumentar el riesgo de muerte las terapias alternativas en pacientes de cáncer
'Fuente: 'Journal of the National Cancer Institute''

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