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Salud al día
Insomnio
El 50% de los adultos padece insomnio en algún momento de su vida, un trastorno que casi siempre es un síntoma de otro problema y, por lo tanto, para tratarlo es necesario actuar sobre la causa que lo origina.
Escrito por Diana Forero Morantes, Bióloga
Revisado por Dr. José Antonio Nuevo González, Especialista en Medicina Interna. Servicio de Urgencias del Hospital Gregorio Marañón de Madrid

Diagnóstico del insomnio

El diagnóstico del insomnio consiste en un estudio cuidadoso de los hábitos y síntomas del sujeto, donde la información es suministrada por el propio paciente (anamnesis), o por la pareja o algún familiar (heteroanamnesis). Interesa conocer las características específicas del insomnio como:

  • Duración: transitorio (menos de siete días); de corta duración (una a tres semanas) o crónico (más de tres semanas).
  • Gravedad: según la repercusión o consecuencias en el estado de vigilia.
  • Naturaleza: insomnio de conciliación, insomnio de mantenimiento, insomnio de despertar precoz, e insomnio global.
  • Características del ciclo sueño-vigilia: hora de acostarse y levantarse, tiempo empleado en conciliar el sueño, periodos de sueño diurnos, consumo de cafeína, alcohol, fármacos, y drogas.

Son de utlidad, de cara a poder estratificar la gravedad del problema, algunas escalas o cuestionarios que evalúan distintos aspectos como la satisfacción, las interferencias, la percepción del problema para los convivientes, etcétera. Para este fin se utilizan el Insomnia severity índex (ISI), Pittsburgh sleep quality índex (PSQI) y la Epworth sleepines scale (ESS).

Adicionalmente, se realiza una exploración física y psicológica completa y, si es necesario, pruebas complementarias tales como el estudio polisomnográfico, el test de latencia del sueño múltiple y la actigrafía.

La polisomnografía consiste en registrar a lo largo de toda la noche la actividad eléctrica cerebral del individuo, sus movimientos oculares, el tono muscular, el flujo respiratorio, la frecuencia cardiaca, etcétera.

El test de latencia del sueño múltiple se usa para medir el exceso de sueño o hipersomnia, solicitando al paciente que duerma cinco siestas, separadas por dos horas, durante el día. Cuando el paciente concilia el sueño antes de cinco minutos, y el sueño REM se presenta antes de tres minutos, se considera probada la hipersomnia.

La actinografía se utiliza para diagnosticar el insomnio crónico y las alteraciones del ciclo sueño-vigilia. Consiste en averiguar la actividad circadiana del paciente, colocando en su muñeca un dispositivo denominado velocímetro, que registra los movimientos del brazo durante 2-14 días seguidos; los datos obtenidos se procesan y se determina así la cantidad de sueño, ya que cuando el paciente está dormido no hay movimientos.

Actualizado: 1 de Agosto de 2017

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Salud en cifras

1%
de la población padece algún trastorno del espectro autista (TEA)
'Fuente: 'Fundaciones del ámbito social y de salud, Ampans y Althaia''

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