Insuficiencia renal crónica
Escrito por Natalia Bermejo Rubio, licenciada en Medicina por la Universidad de Alcalá de Henares
Para mantener la salud de los riñones y evitar la aparición de insuficiencia renal es importante seguir una dieta equilibrada, beber diariamente entre 1,5 y 2 litros de agua, reducir el consumo de alcohol, y realizar ejercicio con regularidad.

Tratamiento de la insuficiencia renal crónica

Además de la enfermedad renal primaria, hay otros factores que influyen en la progresión de la insuficiencia renal crónica, como la hipertensión arterial no controlada, las infecciones urinarias, la obstrucción de la vía urinaria, y la ingestión importante de analgésicos, entre otros. La insuficiencia renal crónica no tiene curación en la actualidad y, en general, la enfermedad avanza aunque se mantengan bajo control los factores mencionados.

El tratamiento de la insuficiencia renal crónica, por lo tanto, se orientará a:

  • Intentar neutralizar el daño existente en el momento del diagnóstico.
  • Evitar los factores asociados a la insuficiencia renal, que puedan provocar y potenciar las lesiones renales anteriormente citadas.
  • Evitar los factores que provocan esclerosis glomerular, como el exceso de proteínas y la hiperglucemia y, de esta manera, retrasar la evolución de la enfermedad.
  • Ir tratando los síntomas y afecciones que aparezcan a medida que progresa la insuficiencia renal.

Conducta dietética en el síndrome urémico

Es fundamental llevar un control de la nutrición en la insuficiencia renal.

Objetivos:

  • Ralentizar la progresión de la insuficiencia renal y mejorar la sintomatología urémica reduciendo la ingesta de proteínas.
  • Normalizar el equilibrio interno ajustando la ingesta de agua, electrólitos y minerales, y restaurar y mantener un buen estado nutricional.

Pautas básicas:

  • Controlar y reducir normalmente la ingesta de fósforo, proteínas, potasio (en fases avanzadas).
  • A su vez hay que controlar y administrar la cantidad de calcio, fósforo, bicarbonato, hierro (en ocasiones se necesita eritropoyetina, más conocida como 'EPO', para controlar la anemia).
  • Control de la HTA; muy importante para evitar la progresión de la enfermedad.

Tratamiento sustitutivo de la función renal

Permite la supervivencia cuando la función renal aun con las medidas anteriormente indicadas es prácticamente inexistente y el paciente presenta síntomas de deterioro avanzado.

Existen diferentes opciones de tratamiento y todas tienen ventajas e inconvenientes. Es el propio paciente, junto a su familia, y con la ayuda de los profesionales sanitarios que le proporcionan información adecuada, quien elige la modalidad que mejor se adapta a su vida, sus preferencias y sus condiciones personales.

Hemodiálisis

Es una técnica de depuración extracorpórea que consiste en poner en contacto, a través de una membrana semipermeable, la sangre con un líquido que contribuye a que se depure y se desprenda del agua excedente y de los solutos urémicos (toxinas que se acumulan como consecuencia de la disminución del filtrado glomerular).

Suele practicarse tres veces por semana durante 3-5 horas por sesión, dependiendo del paciente y su situación individual.

Antes de comenzar la hemodiálisis se requiere la preparación de un acceso vascular, es decir, la preparación del sitio desde donde se sacará la sangre para dirigirla a la máquina de diálisis y donde volverá una vez depurada. Para ello, es necesaria una pequeña intervención quirúrgica generalmente en el antebrazo. Lo más habitual es que se cree una fístula uniendo una arteria con una vena, lo que origina un vaso de gran calibre desde donde se puede sacar y meter sangre fácilmente. Con menos frecuencia se implanta un injerto artificial entre una arteria y una vena o, rara vez, se utilizan catéteres directamente a la vena.

Habitualmente las fístulas se pueden utilizar durante muchos años sin problemas, sin embargo, existe un pequeño riesgo de complicaciones, como infecciones, trombosis, hemorragias, etcétera, que pueden llegar a ser importantes.

Diálisis peritoneal

El peritoneo (membrana que tapiza las paredes de las cavidades abdominal y pelviana y cubre las vísceras) actúa en este caso como membrana semipermeable.

Es una forma sencilla (aunque a primera vista pueda parecer complicado de entender que la depuración pueda hacerse “en nuestra propia tripa”) de practicar diálisis en el propio domicilio del paciente, lo que permite adaptar el tratamiento a su estilo de vida y actividades diarias.

Se usa principalmente en pacientes con alteraciones cardiacas, niños, diabéticos, ancianos o pacientes con contraindicación para la hemodiálisis; sin embargo, este método no puede emplearse en personas que tengan el peritoneo dañado (a causa de una peritonitis o adherencias).

Trasplante renal

El trasplante renal es el tratamiento de elección de la insuficiencia renal crónica, aunque para ello es necesario que haya un órgano disponible. España es actualmente el país en el que más trasplantes renales se practican al año, y se realizan principalmente con órganos procedentes de donante cadáver, aunque cada vez se extiende más la práctica de utilizar riñones procedentes de donante vivo (normalmente un pariente del enfermo).

Es preciso que el donante (cadáver en la mayoría de los casos) no presente infecciones, cáncer, alteraciones renales, hipertensión arterial grave, ni sea portador del VIH.

Tratamiento inmunodepresor

Ya que es muy difícil lograr la total compatibilidad entre donante y receptor, es necesario disminuir la capacidad de respuesta inmune de este último mediante el uso de fármacos inmunodepresores, con el objeto de evitar el rechazo del órgano trasplantado. El tratamiento inmunodepresor, sin embargo, tiene efectos indeseados, ya que favorece la proliferación de infecciones (que pueden ocasionar la muerte del paciente), así como la aparición de neoplasias.

 
Actualizado: 27/08/2012

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