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Mascotas
La muerte de la mascota
La muerte de la mascota es un suceso muy triste. Para afrontarlo mejor cuando llegue el momento, te explicamos los trámites que deberás realizar, y te ofrecemos consejos que te ayudarán a superar su pérdida.
Escrito por Diana Oliver, Periodista especializada en mascotas, maternidad e infancia y vida sana

Muerte de la mascota: incineración o enterramiento

Poder decir adiós a nuestra mascota es fundamental desde el punto de vista emocional, y debemos ser nosotros quienes decidamos de qué forma nos sentiremos más cómodos con el proceso. Pero, además, es importante a nivel legal y sanitario decidir si queremos incinerar o enterrar al animal, y siempre en lugares habilitados específicamente para ello. Olaya Alvarez Hevia, veterinaria de VetSalud, nos explica que tenemos tres opciones para despedir a nuestra mascota:

- La incineración colectiva: muchos ayuntamientos tienen servicios especiales de retirada de animales muertos, bien gratuitos o de bajo coste (unos 40 euros), pero que conllevan la incineración colectiva. ¿La parte negativa? Que no puedes despedirte del animal ya que, al ser una incineración colectiva, no es posible entregar las cenizas, las cuales terminan en manos de empresas de eliminación de residuos.

- La incineración individual: tiene un coste de entre 200 y 300 euros. En este caso sí que suele entregarse una urna con los restos de la mascota si se desea. Existen empresas que también ofrecen servicio de tanatorio, habilitando salas para poder despedirse cómodamente de la mascota antes de proceder a la incineración.

- Cementerios para animales: ofrecen diferentes opciones, pudiendo enterrar a nuestra mascota, incinerada o no, en sepulturas individuales o colectivas. El Último Parque (Madrid), Sena (Valencia), Última Llar (Tarragona) y El Cementerio de Pequeños Animales (Barcelona), son las únicas empresas que ofrecen este servicio en España. Las tarifas varían en función de si se eligen fosas individuales o colectivas, si encargamos una placa, un ataúd, epitafio, escultura, etcétera.

Desde el cementerio crematorio de animales Sena, que lleva 18 años funcionando, su gerente María Dolores Cortés nos informa de que la crisis económica ha afectado mucho a empresas como la suya. “Hay que tener en cuenta que se trata de un servicio especial que no es demasiado costoso, pero lamentablemente todavía existen circunstancias evidentes en la mayoría de familias que tienen dificultades en su economía para afrontar gastos, elementos de primera necesidad, etcétera. Por lo tanto, ello conduce a tomar otro tipo de soluciones al respecto que no son legales”.

En países como España, y según el Reglamento Europeo 1069/2009, está prohibido el entierro o la incineración de animales en lugares no autorizados, por lo que no podremos enterrar a nuestra mascota en el campo o en nuestro jardín ni, por supuesto, incinerarlo o depositarlo en un contenedor. Enterrando o incinerando al animal dignificamos su muerte y controlamos un posible problema higiénico-sanitario: los cuerpos de los animales muertos pueden contaminar tanto el suelo como el agua, lo que podría ocasionar intoxicaciones de personas y animales. Además, en el caso de enterramiento, los cadáveres pueden ser desenterrados por carroñeros que propaguen infecciones, causando con esto un grave problema sanitario. 

Actualizado: 15 de Febrero de 2016

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Escrito por:

Diana Oliver

Periodista especializada en mascotas, maternidad e infancia y vida sana
Diana Oliver

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'Fuente: 'Portal inmobiliario Idealista’ '

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