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Mascotas
Granja escuela para niños
Los niños son como pequeñas esponjas. Se sorprenden y maravillan por todo lo nuevo y aprenden de cada experiencia. La granja escuela les ofrece una oportunidad única para descubrir por sí mismos el medio natural.
Escrito por Diana Oliver, Periodista especializada en mascotas, maternidad e infancia y vida sana

Qué es una granja escuela

Granja escuela para niños

En la granja escuela los niños observan y viven experiencias educativas en torno al cuidado de animales y la atención de los cultivos de la huerta.

La granja escuela es un recurso educativo perfecto para niños de dos a seis años. En ella, los más pequeños aprenden a la vez que se divierten y esto, cuando hablamos de niños en esta franja de edad, cobra una mayor relevancia, ya que es el momento de su desarrollo en el que mayor curiosidad e interés muestran por todo lo nuevo. Además, es una herramienta perfecta para que aquellos conocimientos previos en torno a los animales, el campo y el mundo rural, y que se basan en lo que han visto en libros o películas, pasen a convertirse en experiencias reales: pueden observar, tocar y experimentar. Te contamos qué se hace en estos centros educativos, por qué son beneficiosos para los niños, y cuál es su coste y duración.

Qué es una granja escuela

La granja escuela es un centro educativo dirigido principalmente a alumnos de infantil y primaria, en el que se realizan diferentes actividades relacionadas con el medio rural y con el medioambiente. Normalmente constan de un huerto y de varios espacios diferenciados con animales (domésticos y no domésticos), a través de los cuales los pequeños observan y viven de primera mano experiencias educativas en torno al cuidado de animales y la atención de los cultivos de la huerta. Se convierte, por tanto, en un recurso educativo excepcional y en una oportunidad única para que los niños sean los protagonistas de su propio aprendizaje.

Las salidas escolares son, por lo general, un recurso que motiva mucho a los alumnos, porque les permiten experimentar de forma divertida situaciones que dentro de un aula serían irrealizables. Para los profesores también es un recurso atractivo, ya que estas salidas pueden servirles como herramienta de refuerzo a lo enseñado en el aula. Pero no sólo tienen un gran valor a nivel educativo o didáctico, sino que también cumplen una importante misión a nivel social, al favorecer que los niños experimenten procesos de socialización a través del contacto con otras personas y de la convivencia con los profesores y el resto de compañeros.

Además, las salidas que se realizan en la naturaleza, como es el caso de las granjas escuela, son especialmente importantes para los menores que no han tenido contacto con la vida rural, ya que estos centros educativos les ofrecen un contacto directo con una realidad desconocida para ellos, o sólo percibida a través de libros, canciones o películas. En una granja escuela el niño puede observar, tocar, descubrir, hacer…, pero, sobre todo, puede acercarse a ese medio rural no tan lejano.

Existen dos tipos de centros: la granja escuela pública y la granja escuela privada. Ambas ofrecen las mismas actividades y servicios, incluso su funcionamiento es similar, pero el precio sí es bastante distinto. Las granjas escuela públicas dependen de la Consejería de Educación de la Comunidad Autónoma en la que se encuentre o, directamente, del Ministerio de Educación y, por tanto, su vía de financiación es pública. Las privadas dependen de la financiación de sus visitantes y de las ayudas que puedan recibir, por lo que el precio será siempre más elevado.

Actualizado: 29 de Noviembre de 2016

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Escrito por:

Diana Oliver

Periodista especializada en mascotas, maternidad e infancia y vida sana
Diana Oliver

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Entrevista con el experto

José Antonio Fernández Bravo

José Antonio Fernández Bravo, experto en aprendizaje de la matemática y en innovación educativa.

José Antonio Fernández Bravo

Investigador en educación y aprendizaje de la matemática, y en procesos de enseñanza para la innovación educativa
“Escuchar es tener en cuenta al niño, es respetarle, es entender que él no falla de forma intencionada, sino que siempre hay un porqué detrás, que tú como adulto deberás averiguar para encauzarlo y evitar ese error. Esto es lo grande del maestro que escucha”

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