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Mascotas
Divorcio y mascotas, ¿con quién se queda?
En caso de divorcio o separación, y aunque sea de mutuo acuerdo, a menudo surgen problemas con el reparto de los bienes o la custodia de los hijos pero, ¿qué pasa con las mascotas que comparten el hogar familiar?
Escrito por Diana Oliver, Periodista especializada en mascotas, maternidad e infancia y vida sana

Claves para evitar disputas sobre la custodia de la mascota

Una pareja acaricia a su perro en un parque

Para decidir quién se quedará con la mascota o el posible régimen de visitas, hay que tener en cuenta el bienestar del animal.

El divorcio o la separación sentimental son momentos terriblemente difíciles para una pareja, y lo ideal sería hacerlo de la forma menos traumática y dolorosa posible, sin olvidar en ningún momento que lo que está en juego es el bienestar de nuestros hijos, de nuestra familia y, por supuesto, de nuestra mascota. Te proponemos algunas claves para evitar disputas sobre la custodia de la mascota:

  • Lo primero, como en todos los divorcios, es tratar de hacerlo de mutuo acuerdo. Si no se logra, el divorcio va a ser contencioso y será el juez quien decida, lo que no siempre es lo mejor. “En el divorcio de mutuo acuerdo se plasma lo que se quiere, y normalmente no van a poner obstáculos ni el juez, ni el Ministerio Fiscal (que solo interviene cuando hay menores y en su defensa)” explica la abogada Rosalina Flores.
  • Si hay hijos es imprescindible velar por su bienestar. Para la abogada, “quien se quede con el perro, o cómo se visite, es algo que se hará atendiendo al beneficio de los menores. Hay que olvidarse de nuestros deseos y plegarse al bienestar de los hijos”. Es importante tener en cuenta que los niños suelen tener un gran apego hacia sus mascotas por lo que privarles de su compañía puede ser negativo para una superación menos traumática del proceso de divorcio de sus padres. Si es posible dedicarles el tiempo, espacio y cuidados que requieren, y el cuidador está de acuerdo, los niños disfrutarán con la compañía de su mascota.
  • No debemos olvidar el bienestar de la mascota. ¡Ojo! Por mucho que el menor quiera quedarse con el animal, o le beneficie en aras de superar la separación de sus padres, no siempre es posible que así sea. Puede que su progenitor custodio no disponga del tiempo necesario para atender a la mascota, que su nueva situación económica no le permita ofrecer los cuidados higiénico sanitarios básicos, o que viva en un sitio donde no puede tener al animal, entre otros muchos inconvenientes. En ese caso lo mejor es que el animal se quede con quien mejores atenciones pueda ofrecerle. “Los animales, por mucho que el Código Civil no los contemple más allá que como hace con un objeto, son seres vivos y su bienestar también es relevante”, recuerda la letrada.
  • Debemos estar alerta a las señales de maltrato que pueda presentar nuestra mascota en caso de custodia compartida, especialmente cuando se trate de un divorcio o separación problemática. Ante un hecho así, y para evitar desavenencias innecesarias, lo mejor es recurrir a la justicia.
  • Ante todo, sentido común. Puede parecer una premisa absurda, pero no lo es. A menudo, un divorcio o separación pueden convertirse en una auténtica odisea cargada de estrés, enfrentamientos y dilemas. En estas ocasiones, más que nunca, el sentido común se hace más que necesario: ¿de verdad voy a poder cuidar al animal?, ¿mi ex va a ocuparse mejor que yo de nuestra mascota?, ¿vamos a poder disfrutar de una custodia compartida libre de resentimientos?… Intentar que prime el bienestar de todos los implicados es la situación ideal.

Actualizado: 26 de Febrero de 2016

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Escrito por:

Diana Oliver

Periodista especializada en mascotas, maternidad e infancia y vida sana
Diana Oliver

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