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Mascotas
Cómo bañar a tu perro
El baño del perro en casa no es un jeroglífico, pero es importante saber cómo hacerlo, así como las conductas o productos a evitar para hacer de esta experiencia un momento agradable y libre de peligros.
Escrito por Diana Oliver, Periodista especializada en mascotas, maternidad e infancia y vida sana

Cuándo y cómo lavar a nuestro perro

Cuándo y cómo lavar a nuestro perro

Al bañar a tu perro debes intentar evitar que el jabón entre en contacto con los ojos y que el agua se introduzca en los oídos.

No es aconsejable bañar al perro antes de los tres meses de vida, pero tampoco hay motivo para retrasarlo más. A partir de esa edad, y siempre una semana después de haber concluido con el calendario inicial de vacunación del animal, lo ideal es que el perro se vaya acostumbrado a la rutina del baño y lo relacione con un momento de mimos y juegos junto a su dueño. En definitiva, como un momento placentero.

Será crucial que esos primeros aseos sean tranquilos, agradables y que no se conviertan en una mala vivencia para el can. Para ello debemos elegir un lugar adecuado a su reducido tamaño (un barreño o la pila del lavabo pueden ser buenas elecciones) y que la caída del agua y el jabón no le produzca sensación de indefensión. Movimientos suaves y emplear un lenguaje cariñoso y tranquilo ayudarán al cachorro a sentirse seguro.

Como decimos, para el baño del perro debemos elegir un lugar adecuado a las características del animal para que éste se sienta seguro. Basta con que no sea muy pequeño o claustrofóbico. En el caso de optar por la bañera hay que evitar que se resbale. Para ello podemos emplear una alfombrilla antideslizante. Prepararemos el agua, que siempre debe ser templada (39º) para que el perro permanezca tranquilo y realmente se sienta bien.

Empezaremos el baño por la cabeza evitando, en la medida de lo posible, que el jabón entre en contacto con los ojos y que el agua se introduzca en los oídos. Podemos limpiar con cuidado la parte externa de las orejas del perro, pero siempre eludiendo el interior. A continuación, enjabonamos masajeando con fuerza el resto del cuerpo: el lomo, las patas, la parte trasera, su vientre y el tórax. Aclaramos con abundante agua y tratamos de escurrir con las manos el exceso de agua desde la cabeza hasta las patas y la cola. Puede que el perro se sacuda en este momento enérgicamente por lo que debemos estar preparados para las salpicaduras. Facilitará mucho las cosas tener una toalla a mano y cubrir al animal con ella. Para completar el secado podemos ayudarnos de un secador, aunque el ruido es algo que quizás puede asustarle y desagradarle. Que el contacto con el aparato sea gradual puede facilitar las cosas. Siempre, eso sí, lo utilizaremos a una distancia razonable de no menos de 30 centímetros para evitar que el aire del secador le queme. Tras el secado, lo más importante es un buen cepillado final para terminar de desenredar el pelo.

Productos para bañar del perro

Nunca debemos emplear nuestro jabón para bañar al can ya que la piel humana tiene un pH que no llega al 5.5 mientras que el pH canino ronda el 7.5. Por ello es importante usar un jabón específicamente formulado para perros de modo que evitemos a nuestra mascota problemas de tipo dermatológico como heridas o irritaciones como consecuencia de una gran diferencia de acidez. Es fácil encontrar una amplia gama de productos diferentes según el tipo de piel y el tipo de pelaje del perro y que no son mucho más caros que lo que pueda ser el precio de un gel para nosotros.

Tras el baño podemos seguir con una pequeña rutina de observación del estado tanto de las uñas como de la salud bucodental del animal. En el caso de las uñas, hay animales a los que es recomendable cortárselas si no las han desgastado, ya que de lo contrario podría ocasionarles heridas y molestias al caminar. En el mercado encontramos tijeras especiales destinadas a tal fin. En cuanto a la salud bucodental de tu perro conviene que sea algo que no pasemos por alto, así que el momento del baño puede ser la ocasión perfecta para no olvidarnos de echar un vistazo a los dientes y encías del animal.

Actualizado: 14 de Octubre de 2016

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Escrito por:

Diana Oliver

Periodista especializada en mascotas, maternidad e infancia y vida sana
Diana Oliver

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