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Mascotas
Fruto por alimento
Existe la posibilidad de disfrutar de un caballo a cambio de asumir su manutención, algo que se conoce como ‘fruto por alimento’. Te explicamos en qué consiste y cuáles son sus ventajas e inconvenientes.
Escrito por Santiago Jiménez, Monitor de equitación

Ventajas del fruto por alimento

El ‘fruto por alimento’ tiene ventajas e inconvenientes, que debes sopesar para valorar si te interesa, ya que depende de lo que busques, de tu nivel de equitación y de las expectativas que tengan en lo que estás practicando. Si necesitas un caballo para aprender, un ‘fruto por alimento’ puede ser una muy buena opción por varias razones:

  • Te ofrece la oportunidad de crear un vínculo con el caballo que, con el paso del tiempo, crea complicidad y confianza entre ambos, algo que no suele ocurrir cuando vas a dar clase, ya que el caballo que montas tiene multitud de jinetes/amazonas, y unos le tiran de la boca, otros le golpean la grupa con su peso, otros se desequilibran, etcétera. El caballo te entiende mejor, tus órdenes son más claras para él, y generalmente es más receptivo a todo, a tus gustos, a tu forma de moverte, a tus acciones, a la hora de interpretar tu estado de ánimo… A poco que te gusten los animales, tus sensaciones y progreso irán a más con una gran sonrisa, y se trata sin duda de la mejor opción antes de decidirse por la compra de un caballo.
  • Es innegable que este tipo de acuerdo te ayudará a entender más a tu fiel compañero y a avanzar en el aprendizaje de los secretos de la equitación. En el caso de los niños, además de servirles como una excelente escuela, permite cambiar de caballo sin pérdida económica y proseguir con la formación; recordemos que los niños crecen y avanzan, y el caballo puede quedarse pequeño (tanto en tamaño como en capacidad), o el niño perder el interés.
  • En muchos casos, ese caballo ‘fruto por alimento’ se puede llegar a convertir en tu caballo porque es la mejor manera de conocer un caballo y evitar que nos den gato por liebre. Y es que hay profesionales muy buenos y honestos, pero también abundan (y con la crisis más), los que intentan timar al desprevenido o confiado futuro comprador, y gracias a esta modalidad de cesión se disipan todas esas dudas, y puedes saber al cien por cien lo que estas comprando. Al final pasas mucho tiempo conociendo ese caballo, viéndole en muchas situaciones, con sus cambios de humor, de tiempo (que también afecta a los caballos), en el campo, en la pista, equipándolo, limpiándolo, duchándolo, etcétera.
  • Se puede comprobar si el caballo tiene una lesión (oculta o disfrazada), que no tenga resabios, que sea acorde a tu nivel, que tenga un buen nivel de doma o entrenamiento, y su nobleza.
  • Este tipo de cesión también permite que dos personas compartan el mismo caballo, dividiendo los gastos en función de los días que vayan a montarlo; en este caso siempre conviene especificar qué días va a ser montado por cada uno para evitar problemas.
  • Aunque el ‘fruto por alimento’ implica un mayor gasto fijo que abonar clases de equitación, las prestaciones, posibilidades y aprendizaje también son mayores. Además, si en un momento dado no podemos asumir las gastos que conlleva, se puede finalizar el acuerdo sin tener la necesidad de malvender el caballo o de seguir pagando el pupilaje hasta que se formalice la venta.

Actualizado: 24 de Febrero de 2016

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