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Mascotas
Equinoterapia
En la equinoterapia el caballo cumple una finalidad terapéutica, la de contribuir a la integración y socialización de las personas que sufren una discapacidad física o psíquica, o algún tipo de trastorno del comportamiento.
Escrito por Santiago Jiménez, Monitor de equitación

Beneficios de la equinoterapia

Niño junto a un poni

La equinoterapia aumenta la motivación y mejora la autoestima, entre otros muchos beneficios.

Entre los numerosos beneficios de la equinoterapia se pueden diferenciar aquellos que afectan a los aspectos psicológicos, y otros que favorecen el bienestar físico del individuo.

Beneficios psicológicos

  • Aumenta la motivación.
  • Mejora la atención y la concentración.
  • Ayuda a corregir problemas de conducta.
  • Estimula la afectividad, la sensibilidad táctil, visual, olfativa y auditiva.
  • Desarrolla la autoconfianza y contribuye a afianzar la autoestima.
  • Se logra un diálogo no verbal con el caballo, que facilita las relaciones sociales.
  • Favorece la percepción espacio-temporal.

Beneficios físicos

  • Fortalece la musculatura, y mejora el equilibrio y la coordinación.
  • El caballo transmite vibraciones que actúan sobre el sistema nervioso del jinete, estimulándole.
  • Refuerza la psicomotricidad.
  • Mejora la postura de tronco, cabeza y cuello.
  • avorece el funcionamiento del aparato respiratorio.
  • Mejora el sistema circulatorio.

Es tan grande la sensibilidad de los caballos que desde el primer momento en que una persona pone el pie en el estribo, se dan cuenta de si sabe montar, si tiene miedo, si le pasa algo, si tiene un mal día…, es una cuestión de receptividad. Así, Andrea Caramuto, equinoterapeuta actualmente afincada en Argentina, cuenta que mientras ejerció en Madrid tuvo una maravillosa experiencia con Linda, una paciente con parálisis cerebral que montó a su yegua Pimienta. “A pesar de que en sus clases habituales Pimienta era un animal exigente, que se enfadaba con facilidad si le tirabas mucho de las riendas –explica Andrea–, con Linda y otros pacientes de equinoterapia era como una niñera, sin que nadie la hubiera aleccionado para ello, simplemente porque se daba cuenta de que estas personas eran diferentes y era capaz de crear un vínculo con ellas”.

Esta experta, que siguió la evolución de Linda desde que la niña tenía 12 años hasta que cumplió 17, afirma “puedo dar fe de los logros y avances obtenidos no solo en autoestima, sino también a nivel postural, sus piernas lograron una posición casi perfecta; hasta conseguimos que, en ocasiones, y con ayuda de otras personas, Linda pudiera galopar, e incluso participamos en un concurso en el que fue premiada. Fue una experiencia que me marcó.”

Actualizado: 20 de Junio de 2017

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