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Mascotas
Golpe de calor en la mascota
Con la llegada del buen tiempo, nuestras mascotas se exponen a altas temperaturas y corren el riesgo de sufrir un golpe de calor. Aprende a reconocer sus síntomas, y cómo debes actuar en caso de emergencia.
Escrito por María Bayón Piedrabuena, Veterinaria clínica de pequeños animales

Síntomas de un golpe de calor en tu mascota y consecuencias

Perro tumbado en el suelo con síntomas de golpe de calor

Cualquier síntoma que indique que tu mascota puede estar sufriendo un golpe de calor constituye una verdadera emergencia vital.

Si nuestra mascota ha estado expuesta a altas temperaturas, aun incluso durante unos pocos minutos, está predispuesta a sufrir un golpe de calor. Los síntomas son variados y se corresponden inicialmente con los esfuerzos del organismo para intentar disipar el calor. A medida que pasa el tiempo, los órganos internos del animal se ven afectados y nuestra mascota manifestará síntomas más graves.

Ante cualquiera de estos síntomas debes actuar de forma inmediata, pues constituye una verdadera emergencia vital, especialmente si tu perro o gato es más susceptible por su raza o edad:

  • Jadeo, respiración rápida o dificultosa.
  • Decaimiento, negativa a moverse, tambaleo, o temblores musculares.
  • Salivación excesiva.
  • Hipertermia.
  • Cambios de color en las mucosas de la piel: congestivas (enrojecidas) o cianóticas (azuladas).
  • Vómitos o diarreas.
  • Hemorragias en la piel.
  • Convulsiones, estupor, o coma.

Consecuencias del golpe de calor sobre el organismo

Cuando el organismo de nuestro perro o gato se expone a temperaturas muy elevadas, pone en marcha una serie de mecanismos de termorregulación para intentar disipar el calor, pero llega un momento en el que estos mecanismos se ven desbordados y la temperatura orgánica sobrepasa los 42ºC. A partir de este momento, las reservas energéticas de las células se agotan y comienzan a desnaturalizarse y morir, provocando el fallo de distintos órganos, que muchas veces conlleva la muerte del animal, o secuelas permanentes si consigue sobrevivir.

A nivel cardiovascular, la rápida deshidratación puede desembocar en un estado de choque o shock, ya que el volumen y la presión sanguíneas no son suficientes para mantener la actividad orgánica. Es frecuente que se modifique la capacidad de coagulación sanguínea, observándose hemorragias de distinta consideración. Además, los riñones y el hígado no pueden cumplir sus funciones detoxificantes, sufriendo una insuficiencia renal y hepática, y el sistema nervioso se ve alterado considerablemente, pudiendo generarse edema cerebral.

Actualizado: 31 de Julio de 2017

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