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Mascotas
Gastroenteritis canina
La gastroenteritis canina se manifiesta con vómitos y diarreas, y puede deberse a diversas causas como parásitos, virus, otras enfermedades, o malos hábitos alimentarios. Aprende a prevenirla y tratar sus molestias.
Escrito por Elena Romero García, Veterinaria especialista en medicina de pequeños animales

Cómo prevenir la gastroenteritis canina

Existen varias causas de gastroenteritis en el perro que se pueden prevenir, como las parasitosis, las enfermedades virales, y los malos hábitos alimentarios.

Para ello se recomienda la primovacunación contra la parvovirosis canina a partir de los dos meses de edad. Vacunar antes de esta edad no tiene sentido, porque el cachorro aún mantiene anticuerpos maternales que inactivarían la vacuna. Son necesarias dos dosis, espaciadas un mínimo de quince días. Una vez que el perro es adulto se pone un recuerdo de la vacuna cada año.

La desparasitación interna, contra parásitos intestinales, debe realizarse de manera estricta cada tres o cuatro meses. Se debe poner especial atención a los cachorritos, y someterles a una desparasitación cuidadosa antes de la vacunación.

Para evitar alteraciones gastrointestinales relacionadas con malos hábitos alimentarios (vómitos, diarrea, falta de apetito…), la recomendación es ofrecer un pienso comercial de gama alta adecuado a su edad y raza. La cantidad de alimento viene determinada por el fabricante del pienso, y debe repartirse en varias tomas a lo largo del día, y evitar el ejercicio intenso después de la comida. Esto es especialmente importante en los perros de raza gigante o molosos, como los mastines o los dogos, que son los que más incidencia de torsión-dilatación gástrica padecen.

Ofrecer huesos a los perros dentro de su dieta es un error, porque no suponen un aporte energético, y sí un alto riesgo de obstrucción o perforación intestinal.

Cuando se realice un cambio de pienso se debe hacer de forma paulatina, de manera que se vaya aumentando la dosis del alimento nuevo y disminuyendo el antiguo durante al menos una semana.

Cuando se administren medicamentos crónicos o antiinflamatorios, es bueno administrar al animal un protector de la mucosa gástrica para prevenir daños; pregunta a tu veterinario y él te prescribirá el más adecuado para tu perro.

En cualquier caso, cuando la diarrea es persistente o recurrente, se acompaña de pérdida de peso o dolor abdominal, y hay vómitos, aunque sean esporádicos, se recomienda consultar con el veterinario y hacer un estudio de los síntomas. El diagnóstico precoz es el mejor aliado para un buen pronóstico, sobre todo en casos insidiosos como las neoplasias.

Actualizado: 16 de Diciembre de 2016

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