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Mente y emociones
Eustrés y estrés
Algunos estudios muestran que las personas estresadas son más felices que las que no lo están. El truco está en saber afrontar el estrés y convertirlo en eustrés o 'estrés positivo'. Te explicamos cómo.
Escrito por Dra. Vanesa Fernández López, Psicóloga, especialista en emociones

Síntomas del estrés y del eustrés

A los cambios físicos que desencadena el estrés que se describen en el apartado anterior, hay que unirles tal vez aquellos que lo retroalimentan e influyen en nuestra conducta, y que son las sensaciones y pensamientos negativos que genera el estrés. Entre ellos cabe destacar la sensación de indefensión, abatimiento, frustración, cansancio, inseguridad, baja autoestima, ira, sentimiento de culpa, etcétera, todo ello acompañado por una sensación de bloqueo mental que dificulta la capacidad de toma de decisiones y que, por lo tanto, incrementa aún más las situaciones de estrés.

Por su parte, si bien como hemos dicho, el eustrés conlleva prácticamente los mismos cambios físicos que el estrés, a nivel emocional supone experiencias bien distintas a éste como el sentimiento de satisfacción, vitalidad, energía, sensación de crecimiento personal, optimismo e incremento de la autoestima y del sentimiento de confianza en uno mismo. El eustrés, por lo tanto, se ve acompañado de emociones positivas que no sólo pueden mejorar nuestra calidad de vida sino suponer también un factor protector para la salud.

Actualizado: 20 de Junio de 2017

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