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Mente y emociones
Síndrome del nido vacío
Los hijos son una gran fuente de satisfacción y también de preocupación y, cuando se marchan de casa, los padres pueden sufrir lo que se conoce como ‘síndrome del nido vacío’. Te explicamos cómo afrontarlo.
Escrito por Dra. Vanesa Fernández López, Psicóloga, especialista en emociones

Cómo afrontar el síndrome del nido vacío

Si estás padeciendo el ‘síndrome del nido vacío’ y quieres saber cómo afrontarlo, debes comprender que tu actitud es fundamental para que te puedas encontrar mejor:

  • Normaliza tus emociones: debes leer información sobre el síndrome para poder entenderlo mejor. Esto te ayudará a no asustarte por las sensaciones que experimentes y a no psicopatologizar un hecho que, en un primer momento –echar de menos al ausente–, es absolutamente normal.
  • Tu rol de madre o padre continúa: con independencia de que tus hijos vivan o no en casa, por lo que, junto a ellos, busca otra manera de satisfacerlo que beneficie a ambas partes (por ejemplo colaborando con las necesidades que puedan tener en su nueva vida independiente, etcétera).
  • Busca nuevos roles o actividades en tu vida: dedica tiempo a eso que tanto te hubiera gustado hacer y has tenido que dejar de lado por el cuidado de la familia.
  • Visita a tus hijos con frecuencia y que ellos también te visiten a ti: es bueno establecer momentos en los que la familia se reúna de forma periódica en el hogar. La frecuencia puede variar en función de las necesidades y costumbres, y de la distancia entre los domicilios. Recuerda que no es tan importante la cantidad como la calidad y el deseo de mantener estos encuentros.
  • Disfruta de tu relación de pareja: si aún contáis con teneros el uno al otro, disfrutad de estos nuevos momentos de intimidad (podéis viajar, salir con otras personas de vuestra edad con las que compartáis aficiones, apuntaros a actividades en común, etcétera).
  • Mantén el contacto con tus hijos tanto como necesites: pero respetando también su independencia e intimidad.

Si los síntomas no desaparecen pasado un año, si aparecen de forma intensa y demorada (por ejemplo dos años después de haberse ido tus hijos), o si te causan especial malestar, acude a un psicólogo especializado que pueda ayudarte a afrontar mejor el 'síndrome del nido vacío'.

Actualizado: 15 de Septiembre de 2015

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