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Mente y emociones
Familias mixtas
En las familias mixtas, en las que uno o ambos miembros de la pareja aportan hijos de una relación anterior, la convivencia suele ser más difícil. Conoce las sugerencias de los expertos para evitar conflictos.
Escrito por Georgina Burgos, Sexóloga, psicóloga y escritora

Consejos para prevenir conflictos en las familias mixtas

Una pareja y sus hijos sonrientes en el campo

Los miembros de la familia mixta deben comprender que el amor hay que ganárselo, y ser flexibles con las necesidades de los demás.

De forma genérica y siguiendo las recomendaciones que da Benokraitis, sociólogo y profesor en la Universidad de Texas, para facilitar que una familia mixta sea exitosa, conviene tener en cuenta varios aspectos a la hora de establecer la nueva dinámica familiar y sus reglas, y construir los nuevos vínculos afectivos.

Las consejos básicos de este sociólogo y otros expertos en familias mixtas para lograr una buena convivencia y prevenir conflictos entre los miembros del nuevo núcleo familiar son los siguientes:

  • Tener expectativas realistas.
  • Comprender que el amor hay que ganárselo y que no llega de repente ni de forma gratuita.
  • Ser sensibles a la tristeza de los hijos, y dejar que esta aflore tanto en los hijos propios como en los de la nueva pareja, ya que los niños sienten un gran dolor por la pérdida que han sufrido a raíz de la separación o divorcio de sus padres, puesto que implica la pérdida del núcleo familiar tal y como lo habían estado viviendo desde su nacimiento, y ello requiere un proceso de duelo.
  • Estimular y consolidar la relación de pareja para crear un ambiente familiar estable, ya que ello reducirá la ansiedad de los hijos en las nuevas dinámicas familiares, así como las tensiones entre la pareja.
  • Permitir que el padrastro o la madrastra se integren gradualmente, sin prisas, en la vida de los hijos e hijas del matrimonio anterior.
  • Desarrollar rituales propios y adaptados a las necesidades de la nueva vida, lo que puede requerir un entrenamiento, reflexión y cambios en las pautas de conducta que había en el marco de la familia nuclear anterior.
  • Ir dotando de autoridad con respecto a los hijos al miembro de la pareja que no es la madre o el padre biológico.
  • Proporcionar a cada miembro de la familia un espacio propio, incluso a los hijos que conviven fines de semana alternos o esporádicamente.
  • Ser flexible y no esperar que haya una única manera de llevar a cabo las cosas, sino todo lo contrario, abrirse a la posibilidad de nuevos horizontes y nuevas formas de relación interpersonal entre los miembros de la familia, sin olvidar sus circunstancias. En definitiva, construir contando con todos de forma genuina.

Estas no son más que unas cuantas recomendaciones, ya que podrían hacerse muchas más; en especial, aplicadas a cada caso concreto, ya que cada familia es un mundo y tiene sus propias peculiaridades, intereses y necesidades. No obstante, la tolerancia, el respeto, la flexibilidad, el diálogo y el cariño, son elementos clave comunes para el bienestar de todas las familias, sean mixtas o no.

La última recomendación que puede hacerse, cuando no se logra construir una familia mixta equilibrada y exitosa, es la de valorar la posibilidad de buscar una orientación familiar de calidad para afrontar las dificultades y conflictos que no sabemos resolver.

Actualizado: 7 de Agosto de 2017

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