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Mente y emociones
Travestismo
El travestismo suele asociarse a la homosexualidad o a la prostitución; lejos de ello, encierra un mundo que abre las puertas a nuevas concepciones alejadas de la estricta dualidad hombre-mujer. Descúbrelo.
Escrito por Georgina Burgos, Sexóloga, psicóloga y escritora

Cómo es la mujer interior de un hombre travesti

Cómo es la mujer interior de un hombre travesti

Los hombres travestis pueden tomar como ejemplo a personas cercanas como madres, amigas, actrices etcétera.

Como el travestismo es más frecuente en hombres que en mujeres, nos adentraremos en la mujer interior de un hombre travesti de forma más específica: cómo es y qué desea, el ritual de la transformación, y otros asuntos vivenciales.

La mujer interior de un hombre es tan diversa como los hombres que la albergan. Esta mujer interior tiene su propia personalidad: es sensible, maternal, sensual, dinámica, moderna o clásica... Unas veces, la mujer interior tan sólo ocupa un minúsculo espacio del hombre; otras, en cambio, lo devora incluso hasta relegar a un segundo plano al hombre que le da vida en su expresión más genuina.

Esta mujer no nace de repente, y ha de ir evolucionando del mismo modo que evolucionamos los seres humanos, pasando por las diferentes etapas del ciclo vital. Así la mujer interior nace y crece, es niña, adolescente, adulta y anciana, porque esta mujer solo muere con el hombre.

Cada travesti posa su mirada utópica en el modelo de mujer que más le convence y anhela alcanzar. El ideal está en uno mismo –cuando se trata de autoconocerse y encontrarse a sí mismo como mujer–, y está también en el exterior: en la esposa, en la madre, en la amiga, en la actriz… en los modelos sociales de mujer, en lo que se desea en femenino… Es por tanto una interrelación entre lo que se es y lo que se percibe en la exterioridad del mundo.

La transformación en mujer, y el ritual de vestirse que lo acompaña, se nutre de la alquimia del maquillaje, del peinado femenino, de las ropas y adornos que transmutan al hombre en mujer… y así la mujer interior va aflorando con vida propia, inundando la existencia de gestos y emociones vedadas al hombre en el que habita. La persona no se desdobla en dos, simplemente existe y se manifiesta en una perspectiva vital que convive en un mismo cuerpo y en una misma identidad sexuada; en definitiva, en una misma existencia humana.

Actualizado: 26 de Abril de 2017

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