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Mente y emociones
Fetichismo sexual y sus fetiches
Existen situaciones y objetos que nos permiten disfrutar del sexo de una manera peculiar. Te proponemos un viaje al mundo del fetichismo sexual y los fetiches. Conoce qué son y qué pueden hacer por tu placer.
Escrito por Georgina Burgos, Sexóloga, psicóloga y escritora

¿Cuándo empiezo a preocuparme por mi fetichismo sexual?

¿Cuándo empiezo a preocuparme por mi fetichismo sexual?

En el marco de la relación de pareja, el fetichismo puede suponer un problema si el fetiche se convierte en el único objeto de deso de uno de sus miembros.

Hay diversas situaciones en las que el fetichismo sexual puede perjudicarnos. Estas situaciones clave son:

  • Cuando no puedo compartir mi fetiche ni mi fetichismo con mi pareja y ello deteriora la relación.
  • Cuando hago un uso compulsivo del fetiche, sintiendo que no tengo un nivel de autocontrol adecuado en mi vida sexual y personal.
  • Cuando en la relación sexual con mi pareja solo presto atención al fetiche y desatiendo a mi pareja y sus deseos.
  • Cuando el fetiche sale del sentido común y puede causarme daño físico o mental.

En el marco de la relación de pareja, la dificultad surge generalmente cuando el fetiche es el único objeto de deseo de uno de los miembros de la pareja, y ello impide tener otro tipo de eróticas y prácticas sexuales en común. O bien cuando alguno de los implicados siente que se están vulnerando principios y expectativas importantes asociadas a la vida en común o a la identidad personal (como suele ocurrir con el travestismo fetichista), o cuando el fetiche resulta desagradable para el otro (enemas, heces…), y no siente la menor disposición para compartirlo tan siquiera de forma esporádica.

Cuándo consultar al sexólogo mi fetichismo

En general es idóneo consultar con un especialista en sexología cuando el fetichismo genera inquietud y malestar y, en especial, cuando es de tipo compulsivo, es decir, que escapa por completo al propio control y domina nuestra vida. A modo de ejemplo, los motivos que nos pueden llevar a la consulta de un sexólogo pueden ser los siguientes:

  • Siento que traiciono mis principios básicos y que pierdo mi integridad personal.
  • Dejo de ir al trabajo o de atender otras obligaciones personales y familiares porque no puedo alejarme del influjo excitante del fetiche, y lo necesito como una adicción.
  • Fuerzo y presiono a mi pareja para que siempre tengamos ese fetiche en la relación aunque mi pareja me haya manifestado claramente que le desagrada y que no lo soporta más…, y mi relación afectiva está en peligro por ello.

En los grados intensos de fetichismo, la persona puede sentir la necesidad de encontrar un compañero sexual que comparta plenamente su fetichismo y, a la vez, sentir que no desea abandonar la relación afectiva con su pareja actual, lo que suele ser una fuente importante de conflictos con uno mismo y con la pareja.

Reflexiones sobre el fetichismo sexual

Como ocurre con todas la peculiaridades del hecho sexual humano, todos participamos en algún grado del fetichismo y los fetiches, pero no por ello llegaremos a un extremo que sea molesto o preocupante.

Te propongo el siguiente juego:

  • De los fetiches que hemos mencionado, ¿cuáles incluirías en la lista de los normales e imprescindibles para ti, y cuáles en la lista de los perversos y no admisibles?
  • ¿Y tu pareja? ¿o un amigo?
  • Haz una búsqueda personal e íntima de tus fetiches –clásicos, discretos, salvajes, extravagantes…–, y sácales partido en tu próxima relación sexual. O, si lo prefieres, sigue viviendo sin ellos.

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Actualizado: 25 de Abril de 2017

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