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Mente y emociones
Zonas erógenas
Nuestro cuerpo está dotado de numerosas regiones cuya estimulación puede resultar altamente placentera, atrévete a descubrir tus zonas erógenas y las de tu pareja con nuestro detallado mapa del placer.
Escrito por María Jiménez Albundio, Psicóloga y sexóloga clínica especialista en infertilidad

El mapa de las zonas erógenas

Hay mucho misterio en torno a las zonas erógenas y su ubicación. Para despojar mitos, lo primero que haremos será clasificarlas en zonas erógenas primarias y zonas erógenas secundarias para una mejor comprensión:

Las zonas erógenas primarias aludirán al área genital, área predominantemente sensible de nuestra anatomía capaz de evocar una enérgica respuesta sexual. Principalmente serán la vagina y el clítoris para la mujer y el pene en el caso del hombre.

Las zonas erógenas secundarias, harán referencia a las partes reactivas que suelen variar de una persona a otra y que constituyen un perfecto aperitivo cargado de sensualidad, capaz de enriquecer el menú de un buen encuentro sexual.

A continuación citaremos algunas de las zonas erógenas secundarias más extendidas y populares, pero ya sabes que cualquier punto de tu cuerpo puede ser susceptible al deleite. Experimenta, prueba… ¡inténtalo! Seguro que eres capaz de aumentar esta lista.

Mapa de las zonas erógenas
  • La boca: la boca, incluyendo los labios y la lengua, es uno de los instrumentos que mayores posibilidades nos ofrece en el sexo. Besar, lamer, morder… deja volar tu imaginación y otórgale la importancia que se merece, ¡existen mil maneras de usarla!
  • Las orejas: los lóbulos y la parte trasera de las mismas son las partes más sensibles con las que cuenta. Además de jugar con ellas también puedes utilizarlas para susurrar sensuales palabras e intensificar aun más la excitación. Un órgano polivalente dónde los haya.
  • Cuello, nuca, hombros y espalda: ideales para un buen masaje, ¿no crees? Puede ser una de las mejores maneras de comenzar un encuentro erótico, romper el hielo y además relajarse ¡qué más se puede pedir!
  • Pechos y pezones: aunque para hombres y mujeres puede ser satisfactorio, los pechos y los pezones suelen resultar especialmente estimulantes en el caso de ellas, pudiendo alcanzar un estado de excitación máximo aplicando las caricias adecuadas… ¡compruébalo!
  • Muslos: sobre todo la parte interna de los mismos, ¿te has dado cuenta de lo suave qué es? Seguro que es un placer tanto acariciar como ser acariciado en esa zona, juega a aproximarte a sus genitales y luego da marcha atrás. ¡Peligro! ¡Alta tensión!
  • Perineo: te presento a esa zona de tu cuerpo llamada ‘perineo’, ¿la conocías? Es el área que se extiende entre el ano y la vagina o el escroto. Estimularla puede ser muy placentero, ya que cuenta con numerosas terminaciones nerviosas, ¿te atreves a probar?
  • Testículos: no os olvidéis de los testículos durante los encuentros sexuales, pues muchos hombres manifiestan la estupenda sensación que les producen las caricias en esta zona. Eso sí, ¡con delicadeza!
  • Nalgas y ano: no solemos olvidarnos de las nalgas en nuestras prácticas sexuales, pues pueden ser un deleite tanto para el tacto como para la vista, pero… y el ano, ¿es top secret para ti? Quizá te interese saber que esta zona está altamente inervada, por lo que puede llegar a ser muy sensitiva…

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Actualizado: 21 de Septiembre de 2017

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