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Mente y emociones
Fetichismo sexual y sus fetiches
Existen situaciones y objetos que nos permiten disfrutar del sexo de una manera peculiar. Te proponemos un viaje al mundo del fetichismo sexual y los fetiches. Conoce qué son y qué pueden hacer por tu placer.
Escrito por Georgina Burgos, Sexóloga, psicóloga y escritora

La persona fetichista y su pareja

La persona fetichista utiliza su fetiche o fetiches a modo de recurso erótico para aumentar y mejorar la calidad e intensidad de su excitación sexual y sus orgasmos. En ocasiones puede compartir este fetiche con total confianza con su pareja y, en otras, prefiere guardarlo para sus prácticas sexuales privadas, como por ejemplo la masturbación y sus fantasías eróticas, o para su relación con otras personas que comparten el mismo fetiche en secreto.

Por lo general la persona fetichista se masturba utilizando el fetiche o teniéndolo cerca. Y por supuesto puede tener más de un fetiche que también disfrute en combinación. Por ejemplo, un hombre fetichista travestista podría combinar medias y zapatos de tacón con un modo de actuar femenino ante otro hombre, aun siendo heterosexual.

Es importante aclarar que la persona fetichista no suele padecer ninguna patología especial y tiene una vida social, familiar y personal como la de cualquiera. Más que su fetiche y su fetichismo –que en sí mismos no son buenos ni malos–, será el rechazo social, o el de las personas allegadas, lo que llevará al hombre y mujer fetichistas a sentir desagrado, si llega a ocurrir, o rechazo hacia su condición fetichista.

Como se ha visto en la sección anterior casi todo el mundo tiene algún fetiche, y aunque este se considere adecuado, normal y saludable, no por ello deja de serlo. Sin embargo, la dificultad aparece cuando el fetiche elegido no está aceptado por la sociedad.

La pareja del fetichista vivirá el fetichismo de su pareja de diferente forma, dependiendo de diversos factores como sus gustos personales, el temor al rechazo social, o la presencia o ausencia de cierta afinidad compartida por el fetiche, entre otros. No en pocas ocasiones, cuando el fetiche no es más que una parte de la relación sexual y la pareja se siente atendida y considerada en sus propios deseos, se tiene un gran recurso para excitar y satisfacer a la pareja, ya que el fetiche en la mayoría de los casos suele resultar infalible para potenciar la excitación del fetichista. Visto de este modo, cuando el fetiche del otro no anula la propia erótica, su presencia puede ser una gran ventaja.

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Actualizado: 31 de Julio de 2017

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