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Mente y emociones
Bajo deseo sexual
La falta de deseo sexual es un problema que puede deteriorar la relación de pareja e incluso causar ansiedad en el que lo sufre. Te contamos qué puede provocarla y qué hacer para recuperar la chispa de la pasión.
Escrito por Georgina Burgos, Sexóloga, psicóloga y escritora

Síntomas y signos para identificar la falta de deseo sexual

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En primer lugar, el síntoma más significativo para identificar la inapetencia o falta de deseo sexual es una disminución por el interés que nos suscita el sexo en sus diferentes dimensiones.

Esta disminución en el interés por lo sexual suele ir acompañada de conductas específicas como las siguientes:

  • Evitamos con frecuencia las propuestas de actividad erótica y sexual que propone nuestra pareja, por ejemplo con las típicas expresiones: “no, ahora no tengo ganas”, “es que estoy muy cansado” o “mejor otro día, cariño”.
  • Disminuye nuestra iniciativa para proponer actividades sexuales.
  • Nos masturbamos con menos frecuencia que antes.
  • Esquivamos las situaciones en que sabemos que nuestra pareja puede proponer un encuentro sexual, como acostarnos cuando ya está dormida o llenar nuestro tiempo libre de actividades para impedir momentos de intimidad con nuestra pareja.
  • Pero, sobre todo, un día nos damos cuenta de que el sexo está casi ausente de nuestras preferencias y que rara vez aparece en nuestro pensamiento, a no ser que alguien saque el tema.

Con el tiempo, y si esta situación ha ido provocando conflictos en la relación de pareja, cualquier gesto de acercamiento puede percibirse como un peligro y, en vez de ser una experiencia agradable que activa nuestro deseo como lo hacía antes, nos parece una experiencia molesta y desagradable que deseamos evitar.

Cuando llegamos a esta fase, ese gesto puede provocarnos ansiedad y temor hacia las consecuencias de nuestra inapetencia sexual, y nos puede llevar a sentir que estamos obligados a tener una actividad sexual para evitar un problema o el mal humor de la pareja. Sin embargo, obligación y deseo son dos grandes enemigos. En este punto, podríamos reconocer que hemos entrado en un círculo vicioso que provoca un distanciamiento afectivo y un aumento de los conflictos en la relación que, a su vez, siguen alimentando una disminución de nuestro deseo sexual. 

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Actualizado: 19 de Julio de 2017

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