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Mente y emociones
Bajo deseo sexual
La falta de deseo sexual es un problema que puede deteriorar la relación de pareja e incluso causar ansiedad en el que lo sufre. Te contamos qué puede provocarla y qué hacer para recuperar la chispa de la pasión.
Escrito por Georgina Burgos, Sexóloga, psicóloga y escritora

Tratamiento de la inapetencia y el bajo deseo sexual

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El modo de resolver la inapetencia o el bajo deseo sexual dependerá en buena parte de la causa del problema, conocerla es necesario para solucionarla o reorientarla en la medida de lo posible. Por ejemplo, si estamos tomando un fármaco que interfiere en nuestra respuesta sexual podemos comentarlo con el médico, ya que a veces se puede disminuir la dosis o bien puede haber otro fármaco que interfiera en menor medida con nuestro deseo sexual. (Eso sí, esto debe realizarse siempre con el asesoramiento de un especialista).

Si se trata de una relación de pareja que se ha vuelto conflictiva, con discusiones y peleas frecuentes, marcada por una insatisfacción afectiva dolorosa, con pocos proyectos en común, quizás dañada por los celos o una infidelidad… será esencial trabajar el reencuentro en la pareja, ya que sin este reencuentro difícilmente habrá deseo.

Además de abordar la solución del origen del problema, para tratar la inapetencia y el bajo deseo sexual es esencial redirigir la atención hacia lo sexual; tanto con estímulos internos (pensamientos eróticos, percepción de sensaciones de excitación…) como con estímulos externos (caricias que estimulen nuestros sentidos, lectura de un texto erótico…). En este aspecto, pueden ser de gran efectividad diversos recursos pensados para estimular el deseo sexual como los siguientes:

  • Potenciar la fantasía erótica.
  • Elaborar juegos de seducción entre la pareja.
  • La introspección para reconocer los deseos propios y más genuinos.
  • La relajación y la meditación para disminuir el estrés o la ansiedad.
  • Visualizaciones dirigidas que potencien el erotismo y la aceptación del problema.
  • La búsqueda de novedades consensuadas con uno mismo y con la pareja.

Finalmente, y no por ello menos importante, podemos considerar que la insatisfacción propia o la de nuestra pareja es un signo de alerta. Si bien este signo no ha de llevarnos obligatoriamente a considerarnos una persona con bajo deseo sexual, sí es importante que nos motive para buscar los recursos que nos permitan transformar la insatisfacción en satisfacción, ya que con el paso del tiempo la insatisfacción cada vez será un lastre mayor para nuestro deseo sexual.

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Actualizado: 25 de Abril de 2017

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