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Mente y emociones
Postergación, el mal hábito de aplazarlo todo
El saber popular aconseja que 'no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy'. Y es que postergar es un mal hábito que te impedirá alcanzar tus objetivos. Te decimos lo que debes hacer para librarte de él.
Escrito por Dra. Vanesa Fernández López, Psicóloga, especialista en emociones

¿Cómo evitar caer en la postergación?

Además de tener en cuenta las causas que pueden llevarnos a postergar, es importante que adoptes una actitud resolutiva ante los problemas. Existen personas que ven su vida pasar esperando que otros resuelvan sus asuntos. Esto es un error importante que si no corriges puede llevarte a postergar decisiones importantes. Por ello, adopta un rol activo ante tu propia vida. Eres tú el protagonista, por lo que no dejes pasar planes importantes.

Por otro lado, una gestión adecuada del tiempo es fundamental para no postergar asuntos importantes. No hace falta que lo hagas todo hoy si no te da tiempo, pero no dejes pasar un periodo demasiado largo (como máximo hazlo dentro de la misma semana) si hay cosas que no te ha dado tiempo a hacer dentro de tu planificación.

Finalmente, si existen asuntos que puedas resolver delegando en otras personas no dudes en hacerlo. Elegir delegar a la persona y momento adecuados es una gran opción para no postegar tareas urgentes (que haya que hacer rápido), pero que no son importantes (no se dirigen a tus objetivos ni exigen que tú estés involucrado).

Y si ya he caído ¿qué puedo hacer para dejar de postergar?

Tú has aprendido a postergar las tareas, de acuerdo, pero por el mismo motivo también puedes desaprenderlo. Para dejar de postergar, sigue las siguientes pautas:

  • Admite que la frustración es parte de la vida: para avanzar hacia las metas importantes que queremos alcanzar en nuestras vidas, es preciso comprender que en el camino nos encontraremos con algunas frustraciones, de las cuales podremos aprender para seguir adelante. Si no admitimos esta realidad, el no haber hecho nada para lograr aquello que tanto queríamos nos implicará una frustración mucho mayor. Por tanto, la aceptación de la posibilidad de encontrarnos con dificultades es una actitud acertada que nos pone en un camino real hacia lo que queremos.
  • Diferencia entre lo urgente y lo importante: debes distinguir bien cuáles son las cosas importantes para ti, ya sean por ejemplo dedicarle más tiempo a la familia o empezar una dieta. Los asuntos urgentes a veces efectivamente requieren atención en el momento mismo, pero otras tantas, somos nosotros quienes les damos a ciertas cosas el carácter de urgente para evadirnos de otras cuestiones importantes, ya sea por falta de confianza o incluso porque no nos atraiga mucho realizarlas más allá de su importancia. En estos casos, es útil establecernos una cantidad de días específicos para hacer la actividad, pautando desde el principio cuántos días por semana y horas por día vamos a dedicarle.
  • Modifica el ambiente en el que estás: de modo que lo conviertas en un factor favorable para el trabajo. Por ejemplo, evita las interrupciones constantes, el ruido que dificulte la concentración, etcétera.
  • Proponerse dividir la tarea y realizarla por partes: en especial si se trata de algo que lleve mucho tiempo, es una buena opción para adoptar una actitud activa sin sobrecargarnos y sentirnos demasiado cansados, ya que este aspecto puede hacer que la postergues.
  • Olvida el día ideal: pon manos a la obra y verás como poco a poco tú mismo te animas a continuar trabajando en tu meta sin necesidad de postergarla.

Actualizado: 30 de Agosto de 2017

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