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Mente y emociones
Miedo a ir al trabajo
La ergofobia es un miedo irracional a ir a trabajar, que provoca un intenso malestar, antes o durante la jornada laboral, y que puede llegar a desencadenar una crisis de ansiedad. Conoce cómo superar esta fobia.
Escrito por Dra. Vanesa Fernández López, Psicóloga, especialista en emociones

Cómo identificar si sufres miedo al trabajo

Quizá todos en algún momento hayamos experimentado una desgana previa a iniciar nuestra jornada laboral, o inlcuso una desazón inquietante, sobre todo en nuestros inicios profesionales o al iniciar un nuevo trabajo, cuando nos sentimos más inseguros de nuestras capacidades, o bien por el hecjo de tener que desempeñar un empleo que no es lo ue habíamos imaginado o lo que nos llena. Sin embargo, las personas que sufren ergofobia manifiestan unos síntomas característicos asociados a su miedo a ir al trabajo, sobre todo un estado de ansiedad que se alarga en el tiempo. Veamos con más detalle cuáles son estos síntomas de la ergofobia:

  • A nivel psicofisiológico, la ansiedad generada por este miedo al puesto de trabajo se manifiesta en una exacerbación de las respuestas autonómicas propias del afrontamiento de una situación que el individuo valora como peligrosa. Entre ellas destacan el aumento de la frecuencia cardiaca y respiratoria, tensión muscular, molestias en el estómago, y sudoración excesiva. Estas respuestas, cuando son frecuentes, pueden dar lugar a problemas de salud física como las cefaleas, incremento de la presión arterial, problemas digestivos, dolores musculares, o insomnio.
  • A nivel cognitivo, la ansiedad propia de la ergofobia se manifiesta con las anticipaciones catastróficas de todo aquello que fue mal, o puede irle mal en el trabajo, así como la sensación de bloqueo mental, pérdida de concentración o memoria, o la dificultad para tomar decisiones. Igualmente se incrementa su nivel de autoexigencia, tienden a autoculparse por errores que no han cometido y se vuelven más susceptibles ante las críticas de los jefes o los compañeros.

Para evitar todos estos síntomas de la ergofobia, el afectado puede reaccionar dejando de ir al trabajo (por ejemplo, solicita la baja laboral de manera reiterada), escapando de él en cuanto le es posible (por ejemplo, alega que se encuentra mal para marcharse a casa), o realizando pseudoescapes, de forma que cada vez se implica menos en las tareas que le corresponden, o asume el menor número posible de responsabilidades, por lo que su rendimiento laboral disminuye significativamente. Por lo tanto, las respuestas de escape o evitación del lugar de trabajo son las respuestas motoras más frecuentes desencadenadas por los niveles elevados de ansiedad.

Criterios diagnósticos de la ergofobia

Para detectar la ergofobia o el miedo al trabajo basta con unas sesiones de entrevista psicoterapéutica realizadas por un especialista, acompañadas de las pruebas que este estime pertinentes, generalmente medidas de autoinforme (test o autorregistros donde el paciente anota los niveles de ansiedad antes, durante, y después del trabajo, así como las circunstancias que desencadenan dicho malestar).

Para hacer un diagnóstico deben tenerse en cuenta los siguientes criterios, que son los mismos que para cualquier fobia especifica de tipo ambiental pero, en este caso, especificados al lugar de trabajo:

  • Temor intenso y persistente, que resulta excesivo o irracional, desencadenado por la presencia o anticipación de la obligación de ir a trabajar.
  • El hecho de tener que acudir al trabajo provoca una respuesta inmediata de ansiedad, que puede llegar a convertirse en una crisis de pánico.
  • La persona reconoce que este miedo es irracional o excesivo.
  • Evita ir al trabajo, o lo soporta a costa de unos elevados niveles de ansiedad.
  • El malestar soportado por el paciente, así como los comportamientos de evitación del trabajo, provocan una interferencia significativa en su vida diaria.
  • Los síntomas anteriores no se explican por la presencia de un trastorno mental como el trastorno obsesivo-compulsivo, el trastorno de estrés postraumático, la fobia social, o el trastorno de angustia.

Actualizado: 21 de Septiembre de 2017

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