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Ser adicto al trabajo no aumenta la productividad

Los adictos al trabajo, y que le dedican más horas de lo normal, no son por ello más productivos, mientras que las personas a las que les gusta mucho su labor profesional, sin obsesionarse, son las que rinden más.
Médico apartando del ordenador a una persona adicta al trabajo

La adicción al trabajo afecta negativamente al rendimiento laboral.

29 de Mayo de 2014

Las personas que son adictas al trabajo, lo que se conoce con el término workaholic, no son más productivos ni rinden más por ello que el resto de los trabajadores, a pesar de las muchas horas que dedican a su labor profesional. Por el contrario, aquellos a los que les gusta mucho su trabajo y se involucran en éste sin llegar a obsesionarse son los que consiguen los mejores resultados.

Estas son las conclusiones de un estudio que han realizado la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) junto a la Universidad Erasmus de Rótterdam (Países Bajos), que se ha publicado en Journal of Managerial Psychology, y que ha contado con la colaboración de 180 empresarios españoles, con 42 años de edad media y más de 18 años de experiencia profesional.

Los autores del estudio establecieron dos tipos de perfiles, distinguiendo entre los adictos al trabajo, que nunca dejan de pensar en su tarea profesional, en la que invierten más horas de las debidas y nunca se sienten satisfechos con los resultados ni experimentan sensaciones positivas, y aquellos que se involucran y ponen pasión en su trabajo, pero sin obsesionarse, y manteniendo la capacidad de desconectar cuando llega el momento de disfrutar de su familia, amigos o aficiones.

La adicción al trabajo puede ser tan perjudicial para el afectado y su familia como la adicción a Internet o la ludopatía

Los investigadores comprobaron que la adicción al trabajo generaba una serie de emociones que afectaban negativamente al desarrollo del negocio y reducían las posibilidades de tener éxito. Así, los empresarios que sacrificaban aspectos de su vida personal por la excesiva dedicación a su negocio tenían sentimientos de culpa y ansiedad, que repercutían negativamente sobre su rendimiento y la marcha de la empresa.

Los emprendedores que se implicaban en su negocio sin volverse adictos al trabajo, por el contrario, vivían emociones muy positivas que, a su vez, hacían que tuvieran más posibilidades de obtener buenos resultados a nivel empresarial.

Juan Antonio Moriano, del departamento de Psicología Social y de las Organizaciones de la UNED, y uno de los autores del trabajo, afirma que la adicción al trabajo puede ser tan perjudicial para el afectado y su familia como la adicción a Internet o la ludopatía, y que se puede conseguir que se transforme en una pasión positiva con un buen ambiente laboral en el que todos los trabajadores puedan ser creativos y aportar sus capacidades sin temor a ser sancionados por sus errores.

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