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Mente y emociones
Síndrome de Münchhausen
Las personas con síndrome de Münchhausen simulan deliberadamente los síntomas de una enfermedad para recibir atención médica o ser hospitalizados. Llegan incluso a autolesionarse y a ingerir tóxicos.
Escrito por Dr. Juan Moisés de la Serna, Doctor en Psicología

Consejos para prevenir el síndrome de Münchhausen

Este síndrome se puede presentar a cualquier edad, aunque los síntomas van siendo cada vez más elaborados a medida que pasan los años. No se puede prevenir su aparición, y los familiares y amigos que conviven con una persona que empieza a mostrar los primeros síntomas del síndrome de Münchhausen, como es acudir reiteradamente a centros médicos sin que tenga nada, tienen poco que hacer más allá de comunicar sus sospechas al personal sanitario, para que puedan ofrecerle la ayuda oportuna, a la vez que tratar de hacer ver al paciente el perjuicio que se está haciendo a sí mismo, tanto en el ámbito laboral como en el de las relaciones interpersonales. El mejor consejo que pueden darle es que consulte su problema con un especialista.

Un caso especial es el denominado síndrome de Münchhausen por poderes, donde un cuidador, normalmente el progenitor, provoca síntomas con apariencia de enfermedad en su hijo, para que éste reciba atenciones médicas e incluso hospitalización. Esto es considerado como una forma de maltrato infantil, ya que los síntomas provocados son reales.

Así, una madre puede administrar sustancias tóxicas para producir fiebres o vómitos, e incluso lesionar al pequeño para provocarle hematomas y, con ello, que le hospitalicen, mostrando la progenitora una excesiva tendencia a colaborar con el personal sanitario, y ganándose incluso su confianza, lo que le permite aprovechar los momentos de visita y cuando no la ve nadie, para volver a “poner enfermo” a su hijo, a través de la administración de alguna sustancia o medicamento, y que siga hospitalizado.

En este caso, además de tratar los efectos de esos síntomas, es conveniente separar al niño de su cuidador, para que éste no siga influyendo negativamente en su salud, al menos mientras el adulto recibe el tratamiento psiquiátrico oportuno. Igualmente es bueno explorar al menor para comprobar que no existen secuelas psicológicas, por las que haya asociado esa “simulación” de síntomas con un “beneficio” en la atención hospitalaria recibida, lo que desembocaría en un síndrome de Münchhausen.

Actualizado: 15 de Octubre de 2015

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