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Mente y emociones
Estrés postraumático
Ser parte de una catástrofe, un accidente o un secuestro deja evidentes huellas físicas, pero también secuelas psicológicas, como el estrés postraumático, que puede incapacitar al afectado en su día a día.
Escrito por Dr. Juan Moisés de la Serna, Doctor en Psicología

Diagnóstico del estrés postraumático

Debido a la gran variedad de síntomas posibles que se pueden ir presentando, antes de poder establecer el diagnóstico de trastorno de estrés postraumático hay que descartar otros problemas que pueden estar provocando uno o varios de los síntomas que experimenta el paciente, como pudiera ser el caso de otros trastornos de ansiedad, obsesivo-compulsivos o episodios depresivos. Además, estos síntomas no van a surgir todos a la vez, sino que poco a poco se van a ir presentando, conformando con el tiempo un cuadro clínico.

Hay que tener en cuenta que no todas las personas van a reaccionar de la misma forma ante un acontecimiento tan grave como pudiera ser un accidente de avión, un tsunami o una situación de violencia en la infancia, e incluso la evolución de los síntomas va a ir variando de un individuo a otro, lo que dificultará el diagnóstico del estrés postraumático.

Las mujeres, las personas que exhiban rasgos de personalidad compulsiva, o las que hayan tenido antecedentes de enfermedad neurótica, van a tener un peor desarrollo de la enfermedad, ya que van a verse afectados en mayor medida por la aparición de algunos de los síntomas anteriormente descritos.

Los niños, además de estar expuestos a las mismas circunstancias traumáticas de los adultos, son especialmente vulnerables a los acontecimientos que provocan grandes desajustes emocionales en el ámbito familiar, viviéndolo como verdaderas tragedias personales circunstancias que a los adultos les pueden parecer normales, como una separación o la muerte de alguno de sus progenitores, de ahí la importancia que cobran los padres a la hora de detectar el sufrimiento psicológico del menor.

Establecer el diagnóstico de este trastorno es más fácil cuanto más próximo se esté en el tiempo del hecho traumático que lo originó, ya que si pasan demasiados meses sin tratarse los síntomas que han ido surgiendo, se corre el riesgo de que éstos se conviertan en crónicos, y que acompañen al paciente el resto de su vida, siendo muy difícil la recuperación de los mismos cuando ya han pasado años desde que aconteció la circunstancia traumática vivida por el paciente.

Actualizado: 17 de Abril de 2015

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