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Mente y emociones
Trastorno explosivo intermitente
Las personas que sufren trastorno explosivo intermitente presentan brotes de ira sin motivo y de forma impredecible, y pueden dañarse a sí mismos o a los demás. Conoce su tratamiento y cómo reducir sus efectos negativos.
Escrito por Dr. Juan Moisés de la Serna, Doctor en Psicología

Síntomas y manifestaciones del trastorno explosivo intermitente

Las consecuencias del trastorno explosivo intermitente se extienden más allá del momento explosivo, en el transcurso del cual la persona puede golpear, empujar, e incluso tirar objetos, animales o personas, ya que esta actitud va a motivar su aislamiento, además del abandono de la pareja, la pérdida de empleo, y el alejamiento de las amistades, dado su carácter imprevisible y violento, que lo mismo explosiona en casa, en la calle o en el trabajo, un aislamiento que en ocasiones deriva en alcoholismo.

Hay que tener en cuenta que el detonante puede ser algo tanto real como imaginario; es decir, una mala palabra, pero también una mala mirada, o que la persona crea que le critican o que se ríen de ella a sus espaldas, es suficiente para hacer que estalle, aunque solo se trate de imaginaciones suyas. Y todo ello por una baja tolerancia a la frustración que le hace muy sensible a todo lo que le molesta, e incluso a aquello que no consigue cuando quiere o como quiere.

El paciente que sufre este trastorno, tras el estallido y una vez que se ha conseguido calmar, se muestra arrepentido del daño que haya podido provocar, y pide repetidamente perdón a la víctima de su violencia, prometiendo que “será la última vez que suceda”, sin ser consciente de que su conducta se debe a una psicopatología que no se cura sola, y que no está en su mano evitar que vuelva a ocurrir, por lo que es necesaria la intervención terapéutica pertinente.

Actualizado: 17 de Febrero de 2016

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